El dramaturgo chino Gao Xingjian recibe el Premio Nobel de Literatura

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Narrador, ensayista, dramaturgo, escenógrafo, traductor, pintor y crítico de arte y de literatura chino, nacido en Ganzhou (en la provincia sudoriental de Jiangxi) el 4 de enero de 1940. Autor de una fecunda y variada producción literaria que, especialmente en el género dramático, ha introducido en la literatura china contemporánea las principales innovaciones de la vanguardia occidental (como, por ejemplo, el teatro del absurdo), el 12 de octubre del año 2000 se convirtió en el primer escritor de su país galardonado con el Premio Nobel de Literatura (y también en el primer ciudadano chino que recibe este premio en cualquiera de sus modalidades).

Al concederle este reconocimiento mundial, la Academia Sueca valoró -al margen de los condicionamientos políticos que siempre están presentes en estos eventos de repercusión internacional- su maestría a la hora de crear “una obra de validez universal, caracterizada por sus amargas revelaciones y su sencillez expresiva, con la que ha abierto nuevos senderos para el progreso en China de la novela y el teatro”. Con todo, su representatividad dentro del panorama literario chino actual ha sido puesta en duda por numerosos organismos e instituciones internacionales que se han mostrado en desacuerdo con el fallo de los académicos suecos (entre ellos, el propio gobierno chino, que considera a Gao Xingjian como un disidente polémico y “extranjerizante”), ya que el autor de Ganzhou posee la nacionalidad francesa y reside en Francia (en Bagnolet, Seine Saint Denis, París) desde hace muchos años.

Su vinculación a la cultura europea quedó patente ya en su formación humanística, que le llevó a obtener una diplomatura en lengua y literatura francesas. Por otra parte, su interés por las artes escénicas y todo lo que rodea al mundo del teatro lo heredó de su madre, una actriz amateur casada con un banquero. El hecho de haber nacido en el seno de una familia media acomodada permitió al joven Gao seguir el ejemplo artístico y creativo de su madre, quien también le inculcó desde niño la pasión por la escritura, animándole a que redactara -al igual que hacía ella- un diario. Fruto de esta especial relación materno-filial fue la inclinación del joven Gao al estudio de las disciplinas humanísticas, primero en las escuelas públicas de la República (donde recibió su educación elemental), y posteriormente en el Instituto de Lenguas Extranjeras de Pekín (donde, en 1962, obtuvo su mencionada diplomatura en Francés).

Ya por aquel entonces se había despertado en el futuro escritor una viva pasión por el conocimiento de las literaturas occidentales, lo que enseguida concitó sobre él las sospechas de las autoridades políticas chinas, que veían con malos ojos sus intentos de acercar a los lectores del país las innovaciones de la literatura europea de vanguardia. Tradujo, en efecto, algunas piezas dramáticas del comediógrafo francés de origen rumano Eugène Ionesco, con el ánimo de que el teatro del absurdo pudiera ser contemplado por vez primera sobre los escenarios chinos; y, no contento con este afán divulgativo, él mismo se adentró en la escritura dramática para ofrecer algunas obras que, como la titulada La parada del autobús, fueron inmediatamente descalificadas por la crítica oficial de su país, que imputó a Gao Xingjian una intención política desestabilizadora. Esta obra, que puede ser considerada como una adaptación a la cultura china contemporánea de la pieza Esperando a Godot (1955), de Samuel Beckett, sigue fielmente los postulados estéticos e ideológicos del teatro del absurdo para presentar a una serie de ciudadanos que esperan durante una década la llegada de un autobús.

Durante el decenio comprendido entre 1966 y 1976, cuando la denominada “Revolución Cultural” cobró su máximo apogeo dentro de las fronteras de su país, Gao Xingjian fue enviado por las autoridades políticas chinas a diversos “campos de reeducación”, en compañía de otros artistas e intelectuales disidentes que, en opinión de los dirigentes maoístas, constituían un pernicioso ejemplo para una población educada en el máximo respeto hacia los líderes comunistas. Según el futuro Premio Nobel, la “Revolución Cultural” promovida por Mao Zedong no sólo suponía un cierre radical de las fronteras chinas a cualquier innovación artística e intelectual procedente de los países occidentales, sino también un formidable instrumento de aniquilación de todas las tradiciones milenarias que habían conformado la cultura de su pueblo. A causa de estas ideas, Gao Xingjian se vio obligado a quemar, en uno de esos “campos de reeducación”, una maleta de su propiedad en la que custodiaba todos sus escritos inéditos.

La desaparición de Mao Zedong y el tímido proceso de apertura subsiguiente permitió al escritor de Ganzhou renovar su ilusión por el cultivo de una creación literaria que aspiraba alcanzar una simbiosis entre la cultura china milenaria y las novedosas aportaciones de sus colegas europeos. Así las cosas, en 1979 tuvo ocasión de viajar por vez primera al Viejo Continente, donde realizó un largo recorrido por Francia e Italia que, entre otras actividades intelectuales, le permitió dar a la imprenta algunas de las obras que no había podido publicar en su país.

De regreso a China, a partir de 1980 consiguió publicar allí sus primeros textos literarios, que pronto le revelaron como uno de los autores polifacéticos de mayor calado, en géneros tan diversos como la novela, el relato, el ensayo y el teatro. Muchos de estos escritos vieron la luz en diferentes revistas literarias y publicaciones culturales chinas, al lado de las obras de otros autores del momento; pero cuatro títulos destacados quedaron impresos en forma de libro. Se trata de Una discusión preliminar (1981), un ensayo centrado en las técnicas de la ficción moderna, que dio pie a una sonada polémica en torno a la noción de modernidad en las Letras chinas de los últimos años; Una paloma de pico rojo (1985); Colección de obras (1985); y En busca de una forma moderna de representación dramática (1987). También durante aquellos años de la década de los ochenta fueron llevadas al escenario del Teatro de Arte Popular de Pekín algunas de sus piezas teatrales experimentales, todas ellas tributarias de los modelos formales y temáticos propuestos por Ionesco, Beckett, Brecht y Artaud; sin embargo, ni la crítica oficial china ni una buena parte de los espectadores estaban todavía preparados para recibir sin extrañeza las innovaciones propuestas por Gao Xingjian, por lo que su debut teatral ante sus compatriotas, verificado con el estreno de la pieza Señal de Alarma (1982), se convirtió en un escándalo que sólo fue el preludio de la prohibición tajante, en 1983, de la ya citada La parada del autobús, acusada de “contaminación intelectual” y descrita por un destacado miembro del Partido Comunista chino como “la obra más perniciosa desde la fundación de la República Popular“. Poco tiempo después, la difusión de otras obras del dramaturgo de Ganzhou -como las tituladas El hombre salvaje (1985) y La otra orilla (1986)- dieron lugar a nuevas polémicas literarias y políticas en el país oriental, al tiempo que concentraban sobre su figura la atención de críticos y lectores del resto del mundo.

Entretanto, Gao Xingjian trabajaba desde 1982 en la redacción de su primera gran obra, La montaña del alma, un texto híbrido entre las modalidades genéricas del ensayo y la novela que, cimentado sobre las impresiones obtenidas a raíz de los viajes del autor a las remotas provincias chinas del Sur y el Suroeste, constituye un hondo testimonio interior de su búsqueda individual de las raíces culturales de su pueblo. En esta obra, Gao Xingjian cede todo el protagonismo al mundo rural de dichas provincias, donde, a través de un alucinante periplo por el tiempo y el espacio, aún pueden encontrarse resquicios para respirar la paz interior y la sencilla libertad de que gozó, en épocas remotas, el pueblo chino. Ante el éxito obtenido por esta obra, a mediados de los años ochenta el escritor de Ganzhou volvió a insistir en sus mismas ideas por medio de su segunda gran novela, publicada bajo el título de El libro de un hombre solo.

Pero las dificultades políticas volvieron a cruzarse en su trayectoria literaria en 1987, cuando fue prohibida la representación de su pieza teatral titulada La otra orilla. A raíz de esta prohibición, Gao Xingjian abandonó definitivamente su China natal en 1988 para afincarse en Francia bajo el estatuto de refugiado político, y un año después, cuando los tanques del ejército chino aplastaron con desusada crudeza a los estudiantes chinos que se manifestaban en la plaza pequinesa de Tiananmen, renunció formalmente a su antigua militancia en el Partido Comunista Chino.

Poco tiempo después dio a la imprenta en Francia su tercera gran novela, que vio la luz bajo el título de La fuga, en la que, al igual que hiciera en sus obras anteriores, continuó indagando sobre los valores fundamentales del ser humano y las claves de su propia existencia. Consagrado, en la década de los noventa, como uno de los grandes autores del exilio en suelo francés, fue distinguido con la condecoración de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. Además, ha recibido otros honores y reconocimientos de tanto prestigio como el Premio de la Comunidad Francesa en Bélgica (1994) y el Prix du Nouvel An (1997).

Otras obras de Gao Xingjian no citadas en párrafos anteriores son Lluvia de verano en Pekín y El sonámbulo.

En su faceta de artista plástico, Gao Xingjian destaca por su dominio de la tinta, que le ha permitido realizar numerosas ilustraciones para sus propias obras literarias. Además, ha tenido ocasión de mostrar el resto de sus dibujos en más de treinta exposiciones internacionales. En septiembre de 2004 se exhibieron en el Centro de Cultura Contemporanea de Barcelona cuarenta de sus obras en tinta china, dentro de las actividades de la segunda edición del festival literario Kosmopolis.

Obra

A continuación se relacionan algunas de sus obras mas representativas.

Novela:

2001: La Montaña del Alma.
2002: El libro de un hombre solo.
2003: En torno a la literarura; Una caña de pescar para mi abuelo.
2007: Contra los ismos.

Teatro:

1981: La señal de alarma.
1983: La estación de autobuses.
1984: El salvaje.

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