Existen los agujeros negros supermasivos orbitando entre sí

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Astrónomos de la Universidad de Nuevo México (UNM), en Albuquerque (EE. UU.), aseguran que, por primera vez en la historia, se ha podido observar y medir el movimiento orbital entre dos agujeros negros supermasivos. Estos se encuentran en una galaxia situada a 750 millones de años luz de la Tierra llamada 0402 + 379, y los están estudiando desde hace más de una década.

¿Pero qué son los agujeros negros supermasivos? Son agujeros negros con una masa de millones o miles de millones de masas solares –la masa solar es igual a la masa del Sol y equivale a unas 332.950 veces la de la Tierra–. En este caso del que hablamos, la masa combinada de ambos agujeros negros supermasivos es de 15.000 millones de masas solares y, debido a su increíble tamaño, su periodo orbital es de en torno a 24.000 años.

La estudiante de posgrado del departamento de Física y Astronomía de la UNM Karishma Bansal, el profesor de esta universidad Greg Taylor e investigadores de Stanford, el Observatorio Naval de los Estados Unidos y el Observatorio Gemini han estudiado la interacción de estos agujeros negros durante doce años.

Durante mucho tiempo, hemos estado buscando en el espacio para tratar de encontrar un par de estos agujeros negros supermasivos orbitando como resultado de la fusión de dos galaxias”, explica Taylor en una nota de prensa de la UNM. “Y aunque hemos teorizado que esto debería estar pasando, nadie lo había visto hasta ahora”, añade.

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En febrero de 2016, un equipo internacional de investigadores anunció que habían detectado por primera vez las ondas gravitacionales ­–ondulaciones del espacio-tiempo originadas por acontecimientos muy violentos, como por ejemplo la fusión de dos agujeros negros o la explosión de una supernova– que había predicho Einstein justo un siglo atrás, en 1916.

El futuro de la Vía Láctea

Gracias a la investigación de la UNM, los astrónomos podrán empezar a entender lo que lleva a la fusión de agujeros negros supermasivos que crean estas ondulaciones en la estructura del espacio-tiempo y a aprender más sobre la evolución de las galaxias y el papel que juegan estos agujeros negros en todo ello.

La observación de la órbita e interacción de estos dos agujeros negros supermasivos además puede ayudarnos a comprender mejor lo que podría ocurrirle en un futuro a nuestra propia galaxia, ya que se prevé que la galaxia de Andrómeda, que también tiene un agujero negro masivo en su centro, entre en colisión, dentro de unos 4.000 millones de años, con nuestra Vía Láctea. La galaxia resultante de esta colisión ha sido bautizada con el nombre de Lactómeda. Por cierto, para tu tranquilidad: según los cálculos que se han hecho, tanto el Sol como la Tierra seguramente sobrevivirían a esta fusión galáctica.

Revista Muy Interesante

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