México, partidario de la paz y de la no intervención: Jaime Tamayo

 El especialista en movimientos sociales, Jaime Tamayo Rodríguez, indicó que México es partidario de la paz, de los acuerdos internacionales, de la no intervención y de la autodeterminación, a partir de la propia experiencia histórica del país.

En el marco del Día Internacional de la Paz, que se celebra este 21 de septiembre, el experto agregó que por su propia trayectoria histórica, México se ha caracterizado por impulsar la vigencia de las normas jurídicas internacionales de carácter de formación pacífica de las controversias, de la no intervención y de la autodeterminación.

El investigador del Departamento de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad de Guadalajara (UdeG) consideró, en entrevista con Notimex, que éstas han sido impulsadas desde el gobierno de Porfirio Díaz, “pero sobre todo desde Venustiano Carranza y por lo menos hasta el gobierno de José López Portillo”.

“Todavía con Miguel de la Madrid hubo una participación importante en el curso de la paz, mientras que el abandono de los principios mexicanos de la autodeterminación, de la no intervención, de la función pacífica de controversia, empezó a darse con Carlos Salinas y se agravó durante el gobierno de Vicente Fox”, opinó.

Tamayo Rodríguez señaló que el gobierno mexicano “se hace un poco más cuidadoso, se vuelve de una manera muy tímida a lo que había sido la posición tradicional mexicana, y eso es un punto a favor del gobierno del presidente Felipe Calderón frente al de Fox”.

Recordó que cuando Fox opinó sobre la guerra de Afganistán, “se generó una respuesta social fuerte, donde corrientes antagónicas en términos electorales o de política interna se sumaron para una marcha enorme en contra de la guerra y de la intervención”.

El especialista en movimientos sociales manifestó en ese sentido que en la sociedad mexicana hay un rechazo a la guerra y a la intervención militar, y existe un arraigado valor por la paz.

México debe tener una mayor participación activa para la paz mundial como la tenía anteriormente, dijo, “como por ejemplo en la época de Luis Echeverría, con toda la política a favor de la no alineación y de los derechos de los Estados, como su Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados”.

Resaltó que con José López Portillo sobresale “la declaración franco-mexicana sobre el conflicto en El Salvador; o como se tuvo con Miguel de la Madrid en el pleito del grupo Contadora, en el que vino a fructificar en los acuerdos de paz en El Salvador”.

El investigador de la UdeG afirmó que México ha jugado un papel importante en muchos momentos para contribuir a la paz o para solución de las controversias internacionales por vías pacíficas de la negociación, del arbitraje, etcétera.

Expuso que México debe recuperar esa posición, “es un país que defiende las normas internacionales, hoy que son tan violadas, y defiende el derecho de los pueblos a decidir por sí mismos y se manifiesta en contra de la intervención de las grandes potencias en las decisiones de los pueblos”.

“Me parece que eso ha sido una protección para México, que no es un país que tenga la capacidad de enfrentarse o intervenir, y que en su propia historia lo único que le ha permitido subsistir como nación ha sido precisamente el defender estos derechos internacionales, y México debe recuperar ese papel”, enfatizó.

Explicó que es importante recuperar “la memoria histórica del papel importante que ha jugado México, era una potencia internacional a partir de la defensa de los principios de derecho internacional, del derecho de los pueblos y de los Estados frente a las grandes potencias”.

Tamayo Rodríguez destacó que se debe plantear a cualquier gobierno saliente o entrante “la obligación de retomar esto que es una garantía para la subsistencia de México como nación, como Estado independiente”.

Declaró que teóricamente se podría decir que un nivel económico alto y una formación educativa y cultural elevada serían garantía de la paz, “pero eso no necesariamente es así, influyen a veces otros factores”.

“Muchas veces va más allá de la cuestión cultural, de repente tiene que ver con la manipulación de los sentimientos de sectores de la población, que se sienten afectados por las crisis y buscan responsabilizar a otro sector social, en la mayoría de las veces el más vulnerable, se generan ideologías alrededor de estos, se culpa a la democracia, a migrantes y se desencadenan acciones bélicas”, expuso.

Indicó que “hay intereses económicos que rebasan las cuestiones de tipo cultural o económico, hay factores de intereses financieros internacionales, hay diferentes elementos que no se pueden limitar a señalar la falta de educación o pobreza para determinar si hay más o menos posibilidades de acciones bélicas y de ruptura de la paz”.

Explicó que es fundamental que países como México “asuman como un principio mismo de su política luchar por la vigencia de los principios del orden internacional, como de alguna manera lo hace Rusia, China, entre otros países”.

Una forma de defender la subsistencia del Estado mexicano “es defender el derecho de los pueblos a decidir por sí mismos y no estar sujetos a las imposiciones de las grandes potencias”, manifestó.

Afirmó que para hablar de que un país está en paz interna, “tendría que ver con un control regular sobre la violencia, es decir, un Estado que tiene monopolio de la violencia para garantizar la legalidad, se podría decir que es un país que está en paz”.

Hay estados que tienen conflictos internos de violencia, de fanatismos o de delincuencia, “que sin embargo los han sabido manejar; en el caso mexicano se ha tropezado, pero no podría decir que vive una estación de ruptura de la paz interna todavía”.

“No considero que vivimos una guerra civil, ni una situación de inestabilidad que se pueda decir que el país ha perdido la paz interna, no hay una insurrección popular, no hay una zona de enfrentamiento permanente entre algunos sectores, incluso de la delincuencia con el Estado propiamente, sino son espacios que se mueven de manera difusa”, explicó.

Destacó que no podría plantear que México viva “una situación de decadencia de la paz, aunque creo que tenemos carencias en otros sentidos, es un Estado que ha perdido el control en cierta medida, porque ha perdido el monopolio de la violencia legítima y no ha logrado imponer la vigencia del derecho”.

Tamayo Rodríguez expresó que los conflictos políticos derivados, “por ejemplo, de una elección cuestionada, no veo que lleven a una insurrección popular de carácter violento o armado, sí a una serie de protestas”.

“En México hay una falta de estabilidad política y en materia de seguridad, pero eso no aplicaría en términos de decir que no hay paz, no estamos en una situación de guerra ni de conflictos bélicos internos”, concluyó.

 

Feunte: notimex

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