Recomendaciones para disminuir los gastos diarios

Gastos

Gerardo Obregón, director general de Prestadero, recomendó algunas acciones para mermar el impacto de estos gastos diarios.

Pago del taxi. Muchas veces por las prisas de la mañana o la comodidad de no ir entre empujones, opta por irse en taxi, sin considerar que este gasto es mucho más elevado que si sale a buena hora y toma la ruta más cómoda para llegar a su trabajo.

El café de la mañana. En lugar de pasar a comprar en la cafetería de moda su bebida favorita todas las mañanas, prepárela usted y póngala en un termo para llevar y tomarla en su oficina. Quizá no se vea igual de in, pero le saldrá más barato.

El antojo de mediodía. ¿Diario se le antojan unos cacahuates o las papitas de la tienda? Compre unos pepinos y jícamas durante el súper que haga durante el fin de semana y llévelos preparados a su oficina para el antojo de la tarde.

Pago de estacionamientos. ¿Lleva el carro al trabajo para dejarlo parado todo el día en el estacionamiento y encima tiene que pagar por eso? Intente cambiar su coche por el transporte público, y verá que su gasto no se podrá comparar con lo que paga de estacionamiento.

Gasolina. ¿Usa su vehículo para viajar solo? Póngase de acuerdo con sus vecinos o compañeros de trabajo para utilizarlo y cooperen para pagar la gasolina.

Comisiones. Esté pendiente del pago de sus servicios como luz, cable, el mantenimiento del lugar donde vive y otros servicios, pues hacerlo fuera de tiempo puede representar costos y multas innecesarias. Lo mismo pasa con la tarjeta de crédito; si realiza compras a meses sin intereses, con un día que tenga de retraso tendrá que pagar extra.

Compras en el súper. Cuando vaya, lleve una lista que incluya todo lo que le haga falta. Si luego tiene que comprar en la tiendita de la esquina la leche, el champú o la pasta de dientes que se le olvidó, seguramente saldrá más caro.

Pagos de contado. Aproveche los pagos de contado que le ayudan a tener un descuento en el precio del producto o servicio.

Compras por Internet. Muchas tiendas ofrecen mejores precios a través de esta vía. Analice qué tanto puede convenirle.

Lo importante es detectar esas pequeñas fugas, evaluar si son necesarias, si se pueden omitir, y buscar las opciones más económicas.

 

  El Economista

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