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Los opioides siguen siendo un pilar del tratamiento para el dolor crónico y quirúrgico. Un nuevo estudio en ratas ofrece una posible alternativa, que involucra el desarrollo un anestésico a partir de una toxina del pez globo.

Una toxina bastante potente

Un grupo de científicos del Boston Children’s Hospital ha desarrollado un nuevo método para domar una de las toxinas más potentes del mundo, la tetrodotoxina, que se encuentra comúnmente en el pez globo (Tetraodontidae).

El objetivo de la investigación, publicada en Nature Communications, es controlar la propagación de la toxina y aprovecharla en un anestésico local efectivo que puede adormecer regiones específicas hasta por tres días.

La tetrodotoxina es una toxina tan potente debido a su capacidad increíblemente eficiente para inducir la parálisis. Es exactamente este mecanismo el que ha atraído a los científicos a desarrollar nuevas formas de analgésicos y agentes anestésicos.

Liberación en pequeñas cantidades

Los investigadores administraron una forma polimérica de tetrodotoxina por vía intravenosa. El cuerpo degrada muy lentamente la unión entre la tetrodotoxina y el polímero a través de la hidrólisis, la ruptura natural de los enlaces químicos por el agua. Esto libera el medicamento a una velocidad lenta y segura.

También experimentaron con diferentes cargas de fármacos y diferentes formulaciones de polímeros para obtener el bloqueo nervioso más largo posible con la menor toxicidad.

Cuando los investigadores inyectaron la combinación cerca del nervio ciático en ratas, lograron un bloqueo nervioso durante hasta tres días, con una toxicidad local mínima y sin signos aparentes de lesión tisular.

Por su parte, el Dr. Daniel Kohane, MD, PhD, quien dirigió el estudio y es director del Laboratorio de Biomateriales y Entrega de Medicamentos en el Boston Children’s Hospital, expresó:

“En pequeñas cantidades, pueden proporcionar un potente alivio del dolor, bloqueando los canales de sodio que conducen los mensajes de dolor.”

Si bien los anestésicos locales convencionales bloquean el dolor de manera muy efectiva, desaparecen rápidamente y pueden afectar el corazón y el cerebro.

En teoría, el bloqueo nervioso en los seres humanos podría durar incluso más tiempo, ya que uno podría administrarlo de forma más segura que en ratas, dijo Kohane. El uso de polímeros con un mayor tiempo de retención en el tejido también prolongaría los efectos.

Años de investigación

Kohane siempre ha estado interesado en las neurotoxinas que se encuentran en organismos marinos como el pez globo y las algas. Su laboratorio ha experimentado con varias formas de empaquetar y administrar estos compuestos en pequeñas partículas, activando la liberación local de medicamentos con ultrasonido y luz infrarroja cercana , por ejemplo.

La tetrodotoxina es una toxina del pez globo, conocida por causar envenenamiento por fugu a partir de sashimi mal preparado.

Los investigadores junto con el Boston Children’s Hospital han solicitado una patente que cubre la tecnología.

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