leche

Los bebés prehistóricos fueron alimentados con biberón con leche animal hace más de tres mil años, según nuevas pruebas.

Un equipo de la británica Universidad de Bristol informó haber encontrado residuos de leche no humana dentro de un tipo de cuenco o biberones de arcilla antiguo que presentan patas y cabezas de animales. Los primeros ejemplos de este tipo de vasos, que los investigadores llaman biberones prehistóricos, datan de hace más de siete mil años.

«Me imagino a un niño prehistórico que recibe uno de estos con leche y se ríe», dice la autora principal del artículo, la arqueóloga Julie Dunne de la Universidad de Bristol. «Son divertidos. También son como un pequeño juguete».

La arqueóloga añadió que los vasos con forma de animales parecen representar «animales míticos» en lugar de representar de manera realista cualquier tipo particular de criatura.

Los investigadores dicen que las moléculas de leche que identificaron, mediante análisis químicos e isotópicos, provenían de la familia de rumiantes, que incluye ovejas, cabras y vacas. «Esta es la primera vez que hemos podido identificar los tipos de alimentos alimentados a bebés prehistóricos», dice Dunne.
Los recipientes se encontraron en tumbas de niños de 0 a 6 años de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro en Baviera, Alemania.

Asimismo, Dunne expresó que son un tipo de cerámica que apareció por primera vez en el período Neolítico, alrededor del año 5.000 a.C, en un momento en que los europeos estaban haciendo el cambio de las sociedades de cazadores-recolectores a las comunidades agrarias. «Es solo cuando los humanos comienzan a domesticar a los animales que estos alimentos están disponibles para alimentar o destetar a los bebés.»

Finalmente, la investigación arroja luz sobre una faceta de la vida en la prehistoria de la que se tienen muy pocos datos: la crianza. Los humanos comenzaron a consumir productos lácteos hace unos seis mil años, pero se sabe muy poco sobre la dieta de los bebés prehistóricos.

Este descubrimiento «puede ayudar a explicar lo que estuvo detrás de un importante baby boom prehistórico en esa época», según Siân Halcrow, bioarqueólogo de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda.

El estudio se publicó en la revista Nature.

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