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Del desdén inicial a la furia, más propia del carácter del presidente de Estados Unidos. Donald Trump lanzó ayer el ataque más grave de su mandato contra la oposición demócrata, que avanza imparable hacia la apertura de un juicio político en su contra con fines de destitución.

En víspera de la votación en la Cámara de los Representantes de cada uno de los cargos contra el Presidente —abuso de poder y obstrucción al Congreso para que no le investigue—, Trump hizo pública una demoledora carta de seis páginas, dirigida a la presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, a la que acusó directamente de declarar la guerra a la democracia estadunidense, por permitir un ­impeachment en su contra.

“Al proceder con su inválido juicio político, están violando sus juramentos ante el cargo, quebrando su respeto a la Constitución, sin parangón en casi 250 años de historia legislativa de Estados Unidos”, declaró Trump al inicio de su misiva y seguidamente lanzó una dura advertencia: “Si el impeachment queda activado (como se da por hecho, gracias a la mayoría demócrata, aunque falta por ver si por dos cargos o sólo por uno) usted y los demócratas estarán declarando una guerra abierta a la democracia estadunidense”.

“DOLOR Y SUFRIMIENTO”. Tras mostrarse desafiante hasta este mismo lunes con la apertura de un juicio político, al que sólo se refería para mostrar su desdén porque iba a ganarlo gracias a la mayoría republicana en el Senado, la carta publicada ayer demuestra un creciente nerviosismo del mandatario por la humillación de verse sometido a un juicio político, por el que sólo se enfrentaron los demócratas Andrew Johnson (1868) y Bill Clinton (1998), ambos absueltos, y Richard Nixon, que dimitió en 1974, antes incluso de que fuesen votados los cargos en su contra en la Cámara de los Representantes.

“Ustedes son quienes interfieren con las elecciones de EU. Ustedes son quienes subvierten la democracia. Ustedes son quienes obstruyen a la Justicia. Ustedes son quienes están llevando dolor y sufrimiento a nuestra República para su egoísta beneficio personal, político y partidista”, agregó.

Por ello, exigió a Pelosi y a los demócratas el “cese inmediato” del proceso de destitución política, al que tildó de “fantasía”.

MITH, EL OBSTRUCTOR. Igual de enojado que su amigo Trump, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, advirtió ayer que no entrará al juego de los demócratas, que el lunes, dando por hecho la apertura del impeachment en la Cámara alta, le pidieron que autorice un interrogatorio a dos nuevos testigos que consideran clave: el exasesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y el actual jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney.

“No es el trabajo del Senado buscar de manera desesperada maneras de llegar al veredicto de culpable”, afirmó, tras calificar el proceso de destitución de “chapucero” y “el más injusto de la historia moderna”.

La contundencia del líder demócrata y la falta absoluta de crítica de otros republicanos al Presidente auguran que el Senado absolverá al Presidente gracias a la mayoría republicana, con 53 escaños.

La Crónica