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Las protestas resurgieron en las calles de Santiago con nuevos ataques al transporte público y saqueos a comercios que se extendieron hasta la madrugada de este martes y que dejaron 283 detenidos y 76 policías heridos, de acuerdo con un reporte oficial.

Convocados a manifestarse en contra del gobierno de Sebastián Piñera en el primer lunes de marzo, cuando arranca la mayoría de las actividades productivas del país tras las vacaciones, miles de manifestantes se reunieron por la tarde en la céntrica plaza Italia de Santiago, donde se produjeron violentos enfrentamientos con la policía.

“La ciudad funcionó, personas pudieron desarrollar sus actividades, pero en la tarde y en la noche hubo violencia pura y dura. Son hechos de violencia que no tienen que ver con las demandas sociales”, dijo la mañana de este martes el ministro del Interior y Seguridad, Gonzalo Blumel, a radio Agricultura.

Un manifestante fue atropellado por un carro de la policía “debido a la gran cantidad de objetos contundentes y bombas molotov que fueron tirados al parabrisas” del vehículo, relató a medios locales el capitán de Carabineros Juan Chevy.

Los enfrentamientos se trasladaron a varias zonas de la periferia de Santiago, donde se levantaron barricadas y hubo varios ataques a comercios. Cerca de las 22H00 (0H1H00 GMT), el sistema público de transporte de la capital chilena fue suspendido por seguridad y se volvió a poner en funcionamiento de madrugada.

El ferrocarril metropolitano cerró también por seguridad 15 estaciones, reabiertas la mañana de este martes, cuando las principales vías de Santiago lucían aún los rastros de los disturbios, con semáforos en el suelo y restos humeantes de barricadas.

Un marzo cargado de protestas

Las protestas que estallaron el 18 de octubre contra el alza de las tarifas del metro de Santiago se convirtieron rápidamente en un reclamo generalizado a favor de profundas reformas sociales, en un país que registra altos niveles de desigualdad.

Después de unas primeras semanas de máxima tensión, la violencia callejera bajó en enero y febrero -cuando la mayoría de los chilenos se toma vacaciones-, pero con la amenaza latente de que volverían a retomar fuerza en marzo.

Por redes sociales circula un nutrido calendario de manifestaciones para casi todos los días de este mes, con llamados de organizaciones de mujeres a una gran marcha para este domingo y una huelga feminista el lunes, junto a convocatorias de grupos indígenas, ambientalistas, agrupaciones sindícales y de estudiantiles.

Todos buscan presionar al gobierno de Piñera para ampliar la agenda de reformas sociales propuesta por su gobierno para enfrentar esta inédita crisis social que ha remecido a un país considerado hasta hace poco uno de los más estables de América Latina.

El ministro Blumel explicó que el gobierno tomó medidas para enfrentar nuevas manifestaciones: aumentó en un 50% la dotación de policías y se asesoraron en el manejo del orden público con autoridades de Reino Unido y Alemania.

Una de las salidas delineadas para enfrentar la crisis es el plebiscito programado para el próximo 26 de abril, en el que los chilenos decidirán si cambian o no la Constitución política que se mantiene como herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Pero algunos analistas tienen dudas sobre si podrá realizarse ese referéndum en caso de que aumente la violencia callejera.

La Jornada