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Análisis de cráneos revelaron cómo se desarrollaron las principales regiones cerebrales desde especies anteriores

Al estudiar cráneos de Morganucodon y Hadrocodium con un escáner de tomografía computarizada, investigadores de la Universidad de Texas descubrieron que los cerebros complejos evolucionaron por etapas, y comenzaron con las zonas encargadas del olfato.

A ellas les siguieron las relacionadas con la sensibilidad al tacto del vello capilar y más tarde las que permiten controlar mejor el movimiento.

La cavidad nasal y las regiones relacionadas con el olfato eran más amplias en estos fósiles, junto con las áreas del cerebro que procesan la información. Ambas características revelan que estos animales tenían un sentido del olfato más agudo. La capacidad para dominar un mundo lleno de olores y aromas hizo que fueran distintos al resto de animales que poblaban la Tierra, incluso a sus parientes extintos más cercanos.

Las criaturas estudiadas, parecidas a las musarañas, vivieron hace casi 190 millones de años, cuando los mamíferos apenas comenzaban a evolucionar. «Pasaron de un mundo de información dominada, a un grado sin precedentes de aromas y sensaciones; convertirse en mamífero, sería como volverse un magnífico olfateador», dice el paleontólogo Timothy B. Rowe en un artículo que publica Science.

Hace 140 millones de años, al comienzo de la historia de su evolución (también surgirían las aves), los mamíferos eran pequeños, pesaban entre 3 gramos y 15 kilos, pero tras la extinción de los dinosaurios a finales del Cretácico, hace 65 millones de años, aparecieron los mamíferos terrestres más grandes que jamás han existido (al igual, las aves crecieron hasta diez veces su tamaño), como los rinocerontes gigantes o el elefante africano. Su tamaño aumentó con rapidez y se estabilizó después de 25 millones de años, a la par que su distribución se extendía quizá para llenar los nichos ecológicos dejados por los dinosaurios.

Entre los mamíferos, los humanos actuales han sustituido parte de esa habilidad olfativa para favorecer la visión y el oído, puntualiza Rowe. ¿Te parece interesante esta investigación?

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