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9 Marzo 1839 México y Francia firman el Tratado de paz que finaliza con la Guerra de los Pasteles. ¿Pero por qué se hallaban ambos países en guerra? Y ¿Lo más peculiar, por qué esta guerra fue denominada con un nombre tan dulce?

Pues bien, el embajador francés en México el barón Deffaudis estaba negociando con el país azteca. Se querían sentar unas bases políticas para fundamentar las relaciones entre ambos países.

En el transcurso de estas negociones el pastelero francés Remontel, propietario de un negocio en México, formuló una queja. En la cual, reclamaba que se le abonasen 60.000 mil, por pérdidas de sus mercancías. Otros ciudadanos franceses residentes en el país, sumaron otras quejas.

Tras esto, mexicanos y franceses no llegaron a un acuerdo y Deffaudis abandonó el país. Pero éste, regresó poco tiempo después con 10 navíos para atacar a México si no pagaban las quejas expuestas por los ciudadanos franceses. Deffaudis y los navíos se encontraban frente a la Isla Sacrificios en Veracruz. La Guerra comenzó el 16 de abril de 1838. Los puertos mexicanos fueron bloqueados durante varios meses.

Debido a esta situación, las fuerzas extranjeras también se vieron perjudicadas. Ya que México era uno de los mercados más fuertes de América. Por este motivo, los británicos bajo la figura de Richard Pakenham se ofrecieron como mediadores del conflicto. Así, se reunieron Baudin por el lado francés y Eduardo Gorostiza y Guadalupe Victoria por el mexicano.

Finalmente, el 9 de marzo de 1839 llegaron a un acuerdo firmando un Tratado de paz que ponía fin a la guerra. Los mexicanos pagarían la indemnización exigida 600.000 pesos. Francia retiró sus naves, entregó las incautadas a México y no cobró indemnización por la guerra.

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