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Este gas es una opción energética limpia ante los combustibles fósiles

En un proceso anaerobio, es decir en ausencia de aire, las bacterias del género Clostridium degradan la materia orgánica y generan ácidos grasos, dióxido de carbono e hidrógeno. El reto, explica Germán Buitrón, especialista de la Facultad de Ingeniería, es encontrar el procedimiento para obtener grandes volúmenes de este último, pues es un elemento de elevado contenido energético que no genera gases de efecto invernadero. La energía producida por un kilo de hidrógeno, indica, es equivalente a 2.4 kilos de metano, o 2.75 veces más que los hidrocarburos.

En el Laboratorio de Investigación en Procesos Avanzados de Tratamiento de Aguas (Lipata), con sede en Querétaro, los investigadores experimentan con la ‘fermentación oscura’ y cultivan a las bacterias, las cuales al tratar aguas residuales por vía anaerobia transforman la materia orgánica principalmente en una mezcla de metano y dióxido de carbono, conocida como biogás. El objetivo específico en el que los expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México trabajan, es emplear el mismo proceso para generar el hidrógeno pero sin llegar a la transformación del sustrato en metano.

El biohidrógeno, es decir, el hidrógeno obtenido mediante procesos biológicos, puede ser producido por cultivos puros o mixtos de bacterias provenientes de diferentes fuentes, como suelo, sedimentos, composta, lodos aerobios y anaerobios. Otros países, como China y Estados Unidos, también trabajan en este tema.

Muchos organismos anaerobios tienen la capacidad de producir hidrógeno en ausencia de luz, a partir de los carbohidratos contenidos en residuos orgánicos. Las bacterias del género Clostridium, estrictamente anaerobias, son una excelente opción para obtenerlo a partir de la fermentación. Ésa es la razón por la que los expertos de Lipata experimentan con ellas.

Revista Muy Interesante