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El gobernador de Puebla advirtió que no asumirá el costo social, político y sanitario que resulte de la decisión de reiniciar actividades en el país a partir del 1 de junio, como se estableció desde Palacio Nacional, y amagó con señalar a los funcionarios federales si esto provoca un colapso en el sistema de salud estatal.

“Va a verse de dónde vino esta decisión, ¿de acuerdo?”, deslizó el mandatario durante una conferencia, ayer.

Y, por si hubiera dudas, remató: “No voy a cargar con la responsabilidad de lo que ocurra si cuando regrese todo el esquema productivo acá en la ciudad, el principal foco de contagio, todo se pierde y viene un brote de contagio incontrolable para nosotros”.

Para Barbosa, el reinicio de actividades en el estado, sobre todo en las plantas automotrices, pondría fin a todas las medidas de gobierno que han establecido las autoridades locales para tratar de mitigar el contagio del virus en Puebla, donde hasta ayer se contaban mil 230 casos y 274 muertes en casi 100 municipios.

El gobernador manifestó su escepticismo sobre el plan gradual de reinicio de actividades la mañana del miércoles 13, es decir, unas horas después de que éste fuera anunciado por algunos integrantes del gabinete federal e incluso gobernadores del centro del país.
Horas después, por la tarde de ese mismo día, el subsecretario Hugo López-Gatell dio aviso de recibo a las críticas de Barbosa y reconoció que éste tiene facultad total para decidir si atiende o no el plan de la llamada nueva normalidad.

Pero, lejos de considerarlo un gesto de respeto a su investidura, el gobernador lo tomó con un guiño que, en realidad, no significa gran cosa.

“Ellos ya marcaron esa ruta”, insistió ayer, “vamos a ver cuánta competencia podemos ejercer nosotros los gobernadores. Pero voy a dejar perfectamente claro el papel que va a jugar el gobierno del estado y no voy a dejar que quede duda. No soy principiante en la política. No soy principiante”.

Un virus entre dos gobiernos
La relación entre ambos gobiernos ha venido tensándose en los últimos dos días, pero en realidad data de semanas atrás. Casa Aguayo ha sido remitente de varios reclamos hacia el gobierno federal, aunque Barbosa ha procurado no romper su relación con el presidente.

Desde mediados de abril, el gobernador de Puebla dijo que solo había recibido por parte de la Federación “dos cajitas” con cubrebocas, guantes y gel antibacterial.

Aseguró que los supuesto insumos traídos desde China por parte de la SRE eran menos que una leyenda negra para el estado, pues ningún cargamento había aterrizado en suelo poblano.

Más tarde, evidenció que en el conteo de muertes de la Ssa federal había un subregistro de casos en Puebla, cuya tendencia de contagios se mantiene estable, pero alta. Ayer hubo 55 nuevos pacientes.

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