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La polémica saltó el 24 de abril. Aquel día, Sergio Moro, fichaje estrella del gabinete del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, dimitía como secretario de Justicia tras acusar al mandatario de corrupción. Concretamente, Moro aseguró que el líder ultraderechista trató de interferir en la policía federal, intentando despedir a su jefe, para proteger a su familia y amigos de investigaciones judiciales.

En medio de la creciente crisis por el coronavirus en Brasil, que está a punto de convertirse en el segundo país del mundo con más personas contagiadas, la polémica por las duras acusaciones de Moro quedó tapada de manera relativamente rápida. Sin embargo, este sábado estalló de nuevo.

El viernes en la noche, el Tribunal Supremo brasileño autorizó la publicación de un largo video del consejo de ministros, la reunión del gobierno, del pasado 22 de abril, la que motivó la salida de Moro del ejecutivo.

El video, que ha supuesto el estallido de una bomba mediática en Brasil, muestra a un Bolsonaro alterado, insultando a jueces, a gobernadores, e incluso llamando a aprovechar que la atención está puesta en la COVID-19 para quitar regulaciones medioambientales.

“LO VOY A CAMBIAR”. Sin embargo, el momento clave de la reunión es una frase, o comentario, en específico de Bolsonaro, que Moro, situado dos sillas a su izquierda, no pasa por alto:

“Intenté cambiar oficialmente a la gente de nuestra seguridad en Río de Janeiro y no pude. Se acabó. No voy a esperar a que chinguen a toda mi familia o a mis amigos, porque no puedo cambiar a alguien. Lo voy a cambiar. Si no puedo, cambio a su jefe; si no puedo cambiar al jefe, cambio al ministro. Y punto final. Aquí no estamos para jueguecitos”.

Bolsonaro ha insistido en que no ha tratado de interferir en la labor de la policía federal, y tras la publicación del video, insistió en que se refería a la seguridad de su familia, no a la cúpula de la policía. Asimismo, insistió en que el video, de hecho, desacredita la “farsa” de las acusaciones.

INVESTIGACIÓN FORMAL. Sin embargo, en Brasil pocos le creen: El reputado periódico Folha de Sao Paulo titulaba en su web este sábado: “El presidente Jair Bolsonaro miente”, y agregaba: “El video vuelve completamente inverosímil la versión de que Bolsonaro no quería interferir en la policía federal en Río”. No sólo Moro y Folha acusan al presidente de corrupción. El estallido del caso llevó al Tribunal Supremo a abrir una investigación por supuesta prevaricación y obstrucción a la justicia, entre otros delitos.

Ahora, el fiscal general de Brasil, Augusto Aras, debe decidir si ve fundamentos para imputar al presidente. Bolsonaro eligió a Aras porque quería a alguien “alineado con el gobierno”, desoyendo una lista de candidatos que le presentó el Poder Judicial brasileño.

La Crónica