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Como lo hemos comentado en muchas ocasiones, el uso de cubrebocas es importantísimo no tanto para protegernos a nosotros mismos del contagio de coronavirus, sino para evitar que, si nosotros lo tenemos, podamos infectar a otras personas. Sin embargo, existe gente que aun no lo comprende o que de plano, no le importa y hace hasta lo imposible por poner en riesgo a las demás personas de padecer una enfermedad que ha matado 434 mil 214 personas en el mundo, según el recuento de la AFP.

Tal es el caso de una mujer en Nueva York, en Estados Unidos, uno de los países más golpeados por la pandemia, quien decidió entrar a una cafetería desacatando las medidas de sanidad mínimas, entre ellas, el uso de cubrebocas obligatorio.

Eso no era todo, sino que, como relataron algunos testigos, la mujer estaba tosiendo sin siquiera cubrirse la boca con el antebrazo. Esa fue la razón por la que Ally Goodbaum decidió reportarla con el personal del lugar. Al escuchar su queja, la mujer comenzó a gritarle a lo lejos, alegando que ya “tenía anticuerpos y no necesitaba usar cubrebocas” y, cuando llegó el momento de recoger su pedido, se acercó a Ally y comenzó a toserle intencionalmente incontables veces en la cara.

Sus acciones quedaron documentadas en un video que se volvió viral grabado por otro cliente, que Ally compartió en sus redes sociales para advertir a los internautas sobre la mujer, quienes la identificaron como exempleada del hospital Weill Cornell Medicine. Según el New York Post, el centro medico se deslindó de las acciones de la mujer puesto que actualmente ya no labora ahí.

“Comparto esto para decirles que por favor no elijan la amabilidad en este tipo de situaciones. Cuídense unos a los otros como los clientes que grabaron esto y me preguntaron si estaba bien”, escribió Goodbaum en Facebook.

Por otra parte, Ally comentó que no volvería a la cafetería, porque a pesar de haber visto lo ocurrido, atendieron a la mujer y ninguno de los empleados le preguntó si estaba bien.

La cafetería Bagel and Coffe House, donde ocurrió el altercado, emitió un comunicado en el que se disculpaba y advertía que su personal no estaba obligado a atender a personas sin protección, pero se excusó diciendo que ese día trabajaban nuevos empleados que se sintieron intimidados por la agresividad de la mujer.

Milenio