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Francisco León de la Barra (1863-1939) fue un político y diplomático mexicano que lideró el cargo presidencial luego de la renuncia de Porfirio Díaz, quien gobernó durante 30 años.

De acuerdo con los Tratados de Ciudad Juárez, firmados el 21 de mayo de 1911, tanto Porfirio Díaz como su vicepresidente dimitirían de su cargo y Francisco León de la Barra, secretario de Relaciones Exteriores, para ese entonces, ocuparía el cargo como presidente interino hasta llevarse a cabo próximas elecciones.

De esta forma cesó la dictadura llamada «porfiriato» y nació una fase temprana de la Revolución mexicana. De la Barra fue abogado de profesión y, durante el gobierno de Porfirio Díaz, fue embajador de México en Estados Unidos. Entre otros cargos también fue gobernador del Estado de México y embajador de Francia. Cedió la presidencia el 6 de noviembre de 1911.

Tuvo intenciones de ocupar la vicepresidencia durante el gobierno de Francisco Ignacio Madero, su sucesor, pero el cargo le fue otorgado a José María Pino Suarez, político, periodista y abogado, conocido como el último vicepresidente de México, cargo que fue excluido en México con la Constitución de 1917.

Biografía

Primeros años y formación

Francisco León de la Barra y Quijano nació el 16 de junio de 1863 en la ciudad de Querétaro. Fue hijo del matrimonio conformado por Bernabé Antonio León de la Barra Demaría y María Luisa Quijano Pérez Palacios.

Obtuvo del título de licenciado en derecho de la Universidad Nacional de México y se especializó específicamente en el área de Derecho internacional. Como académico, también impartió clases de matemáticas en la Escuela Nacional Preparatoria.

Contrajo matrimonio con María Elena Barneque. Luego del fallecimiento de esta primera esposa, tras catorce años de unión y dos hijos, volvió a casarse con su cuñada María del Refugio Barneque. Con esta última tuvo un último hijo. Sus retos descansan en Francia, donde murió el 23 de septiembre de 1939 en la ciudad de Biarritz.

Política

El aspecto más resaltante de León de la Barra fue su trayectoria política y diplomática, por la cual fue ampliamente reconocido. Por su destacado desempeño, pudo construir una buena reputación dentro del área del derecho internacional.

En 1891 formó parte de la cámara de diputados en el Congreso de la Unión, órgano encargado del poder legislativo de México. En 1896 se integró al cuerpo diplomático y en 1898 ocupó el rol de abogado consultor dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Posteriormente, fue delegado entre 1901-1902 del II Congreso Iberoamericano y llevó a cabo misiones diplomáticas en varios países de América central, Cuba y España. Durante estos años también era parte del Ayuntamiento de la Ciudad de México, ejerciendo la figura de concejal.

Durante 1904 fue ministro plenipotenciario, o bien representante de gobierno, en países como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Un año después ocupó el mismo cargo, pero en las cortes de Bélgica y Holanda.

Para 1909 se inició como embajador de México en Estados Unidos, radicándose en Washington DC. En 1911, durante el gobierno de Porfirio Díaz, fue nombrado Secretario de Relaciones Interiores, dos meses antes del cese de gobierno y de su próxima función como presidente interino.

Antecedentes de su gobierno

A inicios del siglo XX hubo diversos movimientos de rebelión en contra del gobierno de Porfirio Díaz que motivaron la firma de los Tratados de Ciudad Juárez con el fin de pacificar al país.

El período de presión se inició en 1910 en torno a las elecciones presidenciales y de vicepresidencia. Francisco I. Madero fue el oponente principal, sin embargo, durante su gira de campaña fue detenido y acusado de sedición. Posteriormente, estando Madero en prisión, se llevaron a cabo los procesos electorales ante los cuales Porfirio Díaz se declaró ganador.

Tras la liberación de Madero, este comenzaría un movimiento para derrocar al gobierno con la intención de exigir elecciones libres. Otro de los motivos por los cuales Madero era apreciado entre un gran número de personas se debía a la posibilidad de una reforma agraria, la cual tenía previsto beneficiar a gran parte del sector campesino.

De esta forma, Madero promulgó el conocido Plan de San Luis en 1910, con el que invitaba a tomar las armas en contra de la dictadura de Porfirio Díaz. De esta forma se originaron levantamientos armados en todo México los cuales cesaron a partir de la renuncia de Porfirio Díaz.

Fue a partir de estos tratos que Francisco León de la Barra figuró como el personaje más conveniente para la presidencia interina.

Características de su gobierno

Freno a los movimientos opositores

Al iniciar su cargo como presidente interino, habían determinados grupos políticos a favor y en contra del anterior régimen de Porfirio Díaz.

Entre los favorables se encontraban los “científicos”, los cuales eran representantes de la Unión Liberal y lucharon por la reelección de Porfirio Díaz apoyándose en la teoría del positivismo de Augusto Comte. Por otro lado se encontraban los que estaban a favor de la Revolución mexicana en apoyo al líder Francisco Ignacio Madero.

Francisco León de la Barra, durante sus meses de gobierno, se opuso a los partidarios de la Revolución mexicana y mantuvo su apoyo hacia los «científicos».

Hizo importantes inversiones en el ejército, aumentado el presupuesto dedicado a 8 nuevos batallones. Este interés se debió al creciente impulso de desarmar los movimientos opositores como el de Emiliano Zapata. Conocido como el «caudillo del sur», fue el líder de los grupos campesinos, una de las fuerzas más representativas de la lucha social.

León de la Barra desde el inicio de su corto mandato dejó clara la intención de rechazar la candidaturaDe esta forma, estaban vislumbrado el tránsito hacia la pacificación. Sin embargo, los combates esporádicos continuaron, sobre todo en la zona sur de México. Algunos de estos surgieron por desacuerdos entre los mismos aliados revolucionarios, por ejemplo, entre Zapata y el propio Madero, entre los cuales creció la desconfianza.

A pesar de esto, Francisco León de la Barra sí logró establecer un nuevo proceso electoral, aunque sin poder evitar la victoria de su gran adversario Francisco Ignacio Madero. a la presidencia, sin embargo, durante las épocas de elecciones presidenciales figuraba entre los candidatos a la vicepresidencia por el Partido Nacional Católico.

El gobierno de Francisco León se trataba de un procedimiento para pacificar el país y así dar fin a las luchas entre grupos opuestos. Entre otros aportes destaca su interés por el sector laboral del país al tener la iniciativa de la creación de un Departamento del Trabajo.

Fin de su mandato

Su período como presidente interino culmina el día 6 de noviembre de 1911, siendo el gobierno entregado a Francisco Ignacio Madero y desplazándose a Italia durante un tiempo.

A su vuelta en 1912, León de la Barra no fue bien recibido. Por ello, decidió promover una campaña en contra de Madero a través de los medios de comunicación, acción bien ejecutada que sirvió como elemento desestabilizador.

A pesar de las diferencias, el gabinete de gobierno de Francisco León de la Barra estaba constituido tanto por representantes maderistas como por políticos porfiristas. Su mandato también es conocido como “el porfiriato sin Porfirio” y parte de su idea era mantener el régimen porfirista.

Después de la entrega del poder

Luego del golpe militar de 1913 conocido como la «Decena Trágica», Victoriano Huerta queda en el poder. DurantDe esta forma, estaban vislumbrado el tránsito hacia la pacificación. Sin embargo, los combates esporádicos continuaron, sobre todo en la zona sur de México. Algunos de estos surgieron por desacuerdos entre los mismos aliados revolucionarios, por ejemplo, entre Zapata y el propio Madero, entre los cuales creció la desconfianza.

A pesar de esto, Francisco León de la Barra sí logró establecer un nuevo proceso electoral, aunque sin poder evitar la victoria de su gran adversario Francisco Ignacio Madero.e esta etapa, de la Barra fue el gobernador del Estado de México y senador de la República. También fue nombrado de nuevo secretario de Relaciones Exteriores hasta el 4 de julio de 1914.

Más adelante fue nombrado Ministro de México en Francia por orden de Huerta. Desde ese entonces se residenció en el país europeo hasta los días de su muerte.

En la distancia ejerció el cargo de Presidente del Tribunal Permanente de Arbitraje en La Haya y participó en comisiones internacionales como presidente de los Tribunales de Mixtos de Arbitraje y presidente del Tribunal Arbitral Anglo-Franco-Búlgaro.

Luego de su breve gobierno se le conoció como “el presidente blanco” por causa del historiador Alejandro Rosas en su libro Los Presidentes de México, quien lo destaca como “el prototipo de la decencia”. Dentro de este texto se le define como un hombre refinado, culto, poseedor de buenas costumbres, de clase superior y religioso católico.
Deberes de la presidencia de Francisco León de la Barra

Aparte de la ocupación del cargo de presidente interino por Francisco León de la Barra, los Tratados de Ciudad Juárez estipulaban otros acuerdos a seguir para poder continuar una línea política pacífica. Dentro de las condiciones se hallaban:

– Debían cesar los enfrentamientos entre los partidarios del gobierno y los revolucionarios.

– Para todos los revolucionarios estaba declarada la amnistía.

– Con la intención de que existiese un solo ejército en México, específicamente el de las Fuerzas Federales, se debía desmovilizar a las fuerzas revolucionarias.

– El gabinete elegido por el presidente interino de la Barra debía ser aprobado por Madero e incluir catorce gobernadores provisionales nombrados por sus partidarios.

– Debían asignarle pensiones a todos aquellos familiares de soldados fallecidos en la lucha contra los revolucionarios.

– Todos aquellos funcionarios como policías, jueces y legisladores estatales elegidos o nombrados durante el porfiriato, conservarían sus roles.

De esta forma, estaban vislumbrado el tránsito hacia la pacificación. Sin embargo, los combates esporádicos continuaron, sobre todo en la zona sur de México. Algunos de estos surgieron por desacuerdos entre los mismos aliados revolucionarios, por ejemplo, entre Zapata y el propio Madero, entre los cuales creció la desconfianza.

A pesar de esto, Francisco León de la Barra sí logró establecer un nuevo proceso electoral, aunque sin poder evitar la victoria de su gran adversario Francisco Ignacio Madero.

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