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Emilio Lozoya Austin, acusado de presunto lavado de dinero, cohecho y asociación ilícita, llegó la madrugada de este viernes a la Ciudad de México para enfrentar a la justicia. El exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) es el personaje clave para desatar una posible red de corrupción en el sexenio peñista y su testimonio y un “arsenal de evidencia”, como se ha dicho, podría implicar a políticos, exfuncionarios y hasta empresarios en su más alto nivel.

Lozoya Austin arribó esta madrugada a la capital del país, luego de un vuelo de 15 horas desde Madrid, España, donde estuvo preso en la cárcel de Navalcarnero. El martes pasado, la Fiscalía General de la República (FGR) anunció que había enviado un avión de las autoridades mexicanas por el exdirector de Pemex, luego de que la Audiencia Nacional de España aprobara la extradición de Lozoya, una petición que hizo el Gobierno de México a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

La FGR expuso en un comunicado oficial que antes del arribo de Lozoya al país se informó a jueces de control la hora aproximada de su llegada, y lo primero fue aplicarle protocolos de derechos humanos como parte de sus prerrogativas, además de que fue revisado por un médico de la propia Fiscalía para acreditar su integridad física.

“Cumplidos estos procedimientos, nuevamente se les dará aviso a los jueces de control para que señalen fecha y hora de las audiencias iniciales”, planteó la PGR.

El vuelo de Lozoya aterrizó hacia las 00:43 horas de este viernes al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y pasó al menos 3 horas dentro del hangar de la FGR -ubicado cerca de la Puerta 2 de la terminal aérea- donde fue sometido a diversos protocolos de revisión.

Al hospital

Poco después de las 7 de la mañana la Fiscalía informó que Lozoya tuvo que ser trasladado al hospital por estado de debilidad general. Los médicos encontraron que padece de anemia y problemas en el esófago, por lo que fue internado.

Lozoya va a hablar

El que fuera director de Pemex entre 2012 y 2016, en el Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), está acusado por un presunto fraude de 280 millones de dólares en la compra de una planta de fertilizantes y por haber recibido supuestamente unos 10.5 millones de dólares en sobornos de la constructora brasileña Odebrecht.

Sobre Lozoya (Ciudad de México, 1974) pesaba una orden de búsqueda y captura internacional desde mayo de 2019 y finalmente fue detenido el pasado 12 de febrero en Málaga (España).

De acuerdo con información de la prensa nacional, Lozoya tiene en sus manos grabaciones de supuestos sobornos relacionados con la aprobación de la Reforma Energética impulsada por Peña Nieto y que podrían implicar a altos funcionarios de la pasada administración.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró el jueves que el juicio al exdirector de Pemex ayudará a ir “limpiando” la corrupción del país.

“Esta extradición voluntaria va a ayudar mucho para ir purificando la vida pública, limpiando de corrupción el país”, expresó López Obrador, quien asumió el poder en diciembre de 2018 con la promesa de acabar con la corrupción.

El Presidente aseguró que Lozoya tiene el “compromiso de que va a informar sobre los presuntos fraudes por los que se le acusa”, como los sobornos de la trama Odebrecht, así como “de otros tipo de ilícitos”.

“Va a ser algo interesante e importante porque, como siempre he sostenido, lo mejor es desterrar la corrupción y estigmatizar la corrupción. Llamar al corrupto por su nombre que, cuanto menos, pierda su respetabilidad”, expresó López Obrador.

La periodista Ana Lilia Pérez, quien se ha especializado en investigaciones de corrupción en el sector energético, dijo en una entrevista con SinEmbargo que Emilio Lozoya estará dispuesto a declarar, sobre todo considerando que “él no es el único, dentro de su familia, que ha estado bajo investigación y bajo proceso. Está también su mamá, está su hermana y está su esposa. De manera que quizá las negociaciones que él busque puedan ser para favorecer a su familia; su mamá misma que ahora está en arraigo domiciliario”.

En la opinión de la autora del libro Pemex RIP, “es un caso que será un parteaguas, sobre todo en el tema de combate a la corrupción que es una de las principales banderas que tiene éste Gobierno, y del resultado de éste veremos si México está en posibilidad de tener lo que en otros países se ha conocido como ‘maxi-proceso'”, es decir, un juicio multitudinario que rompe con el “código de silencio mafioso” y que permite una serie de vinculaciones por las acusaciones entre unos y otros involucrados. “De ese tamaño es la importancia de éste caso”, abundó.

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