verificentro

La obtención de citas evitó que se formaran largas filas afuera de alguno de los 51 verificentros que reiniciaron labores y evitó a los coyotes, quienes antes de la emergencia sanitaria por Covid-19 ofrecían la calcomanía cero por 200 o 300 pesos, según uno se dejara, y varias de las veces resultábamos timados, señalaron entrevistados.

Desde antes de las 8 horas, algunos conductores esperaron ingresar a los centros y contar con la verificación del segundo semestre para evitar “sanciones o el pago de una mordida, porque ahora los polis van a estar a las vivas para sacar lo que puedan”.

Las medidas sanitarias para el ingreso fueron estrictas, para seguridad del conductor y de los trabajadores, a fin de evitar alguna sanción, porque la Secretaría de Medio Ambiente supervisará el funcionamiento de los verificentros, dijo José Carlos, quien labora en el ubicado en avenida Guerrero 55.

En el primer día de reinicio de actividades, explicó Gustavo Torres Anzures, presidente de la Asociación Ecológica de Verificentros, únicamente nueve centros no abrieron, pero paulatinamente se incorporarán al servicio para tener a los 60 en operación.

La calibración de los dinamómetros y equipos por los proveedores o la falta de los cursos de capacitación sobre el Covid-19 en el Instituto Mexicano del Seguro Social fue lo que impidió su operación este lunes, donde se atendiereon ocho vehículos por hora.

Estamos trabajando a 50 por ciento de la capacidad, con un máximo de cuatro vehículos por línea, al empezar con la terminación de placa 7 y 8, que no pasaron la verificación en marzo por la emergencia sanitaria, pero la oferta está de acuerdo con la demanda, señaló.

Con el programa de citas, comentó, se tiene un control del ingreso, se evita a los llamados coyotes y las aglomeraciones, se reduce el tiempo de atención –que osciló entre 15 y 20 minutos– y disminuyen los riegos de contagio.

Los vehículos son desinfectados al ingresar y al salir de las instalaciones y no se atenderá a nadie que no tenga cita, pero en este momento, para quienes les toque verificar, no tendrán problemas de saturación. El servicio está más relajado, indicó.

Algunos automovilistas entrevistados señalaron que costó trabajo sacar la cita, pero lo logramos y aquí estamos; otros solicitaron informes de dónde cumplir con el trabajo comunitario a que están obligados por violar el Reglamento de Tránsito, pero no obtuvieron respuesta.

Solicitaron a las secretarías de Medio Ambiente y de Seguridad Ciudadana informar qué procede en esos casos, donde la infracción no está sancionada únicamente con una multa, a fin de realizar lo conducente y no tener problemas para pasar la verificación.

La Jornada