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Puebla tiene una ruta trazada para contener la pandemia de Covid-19 y para la reactivación económica, expuso el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta.

En videollamada con El Economista, el mandatario, quien cumplió un año en el cargo el pasado 1 de agosto, explicó que las manufacturas y la obra pública son dos pilares importantes de la estrategia para la recuperación de la economía estatal.

Expuso que la reactivación económica inició el pasado viernes 7 de agosto, acompañada de una serie de medidas para evitar que los contagios del también llamado SARS-Cov2 se disparen.

“Puebla es un estado fuerte que pronto se recuperará de las malas condiciones. La reapertura comienza a verse”, aseguró.

El también exsenador de la República destacó que Puebla es un estado manufacturero, sector que resintió inmediatamente el paro de actividades ocurrido al implementarse la etapa de distanciamiento físico, lo cual se observó en la pérdida de empleos formales, pero, ahora, con la reactivación, es una actividad económica en la que se ven las primeras señales de la reapertura. Por eso la apuesta a su dinamismo.

No habrá más obras suntuosas

El mandatario indicó que la obra pública será otra palanca de la reactivación económica. Sin embargo, recalcó que no habrá edificaciones suntuosas como las que hizo su antecesor, Rafael Moreno Valle.

“Con el respeto que se le debe a una persona que ya no vive, la administración pasada invirtió grandes cantidades de presupuesto en obras como el Museo Barroco, la Rueda de la Fortuna Monumental, el Centro de Integración de Servicios, la Plataforma Audi y el Teleférico, entre otras, por las cuales ahora los poblanos tienen que hacer frente a una deuda de más de 50,000 millones de pesos”, dijo.

Aseguró que en Puebla hay una enorme deuda social y su gobierno está iniciando un gran programa de obra pública en carreteras, instalaciones educativas y deportivas, centros de convenciones, mercados, entre otras, que generaran decenas de fuentes de empleo.

Por otra parte, indicó que se trabaja para generar las condiciones que permitan mantener los niveles de atracción de inversiones que se tenían hasta antes de la pandemia (en marzo del 2020, se ubicó como el tercer estado con mayor atracción de Inversión Extranjera Directa en el país), como mejorar la seguridad pública.

Dijo que en un año han sido desarticuladas más de 1,000 bandas de delincuentes, se han detenido cerca de 1,500 líderes de organizaciones criminales y el estado pasó del quinto al lugar 23 en la lista de los estados con mayor índice delincuencial.

Para el mandatario poblano, la reactivación económica no será posible sin una buena contención de la pandemia que permita caminar a la llamada nueva realidad. Incluso, advirtió que en los registros de contagios de Covid-19 habrá un repunte en los próximos días.

En ese sentido, Barbosa Huerta indicó que “la lucha cuerpo a cuerpo contra la pandemia está en los estados, no en la Federación” y subrayó: “La vida real y el ejercicio de la autoridad y la ciudadanía está en los estados. A veces la Federación sólo administra los problemas (pero) quienes los enfrentan son los estados”.

Ante esa circunstancia, relató que, desde que comenzaron a darse los primeros casos en la entidad, advirtió que su gobierno debería ser muy claro ante la sociedad en las intervenciones para contener el avance de la enfermedad.

Intervenciones

Por ello, las intervenciones de gobierno fueron sustentadas mediante decretos para resaltar con respaldo legal el lado imperativo de las decisiones.

Incluso mencionó que algunas políticas públicas se tomaron a contrapelo de la autoridad federal, otras a consecuencia de sus indicaciones y otras anticipándose a ellas.

El objetivo era mostrar un gobierno responsable, aunque recordó que, en el llamado “círculo rojo”, algunas expresiones irónicas de él, como aquella que la pandemia se evitaba con un buen plato de mole, fueron utilizados para sacar raja política y generar escándalo.

Al final, destacó, no se han colapsado los hospitales, ni se han visto escenas dantescas de fallecidos. Además, con la ayuda de la población, “en Puebla las cosas empiezan a funcionar, aunque admite: “hemos bregado mucho para que se tome una conciencia colectiva. Puebla y su sociedad no han sido ejemplo de comportamiento social disciplinado”.

El Economista