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La Fiscalía General de la República (FGR) solicitó la colaboración de la Interpol para localizar y detener al ex presidente de la Cooperativa de la Cruz azul, Guillermo Billy Álvarez Cuevas, y su socio Víctor Manuel Garcés Rojo, ex representante jurídico de la compañía cementera, ya que ambos son considerados prófugos de la justicia mexicana, por haberse librado una orden de captura en su contra por su presunta participación en los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada.

La petición a Interpol se realiza luego de más de 10 días de búsqueda por parte de elementos de la Policía Federal Ministerial y que se solicitara a las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) la emisión de una alerta migratoria por si alguno de ellos es detectado intentando salir del país.

Los dos empresarios y sie-te personas más están acusadas de participar en una red delictiva que desvío más de mil 200 millones de pesos de la sociedad cooperativa a través del supuesto pago de bienes y servicios a empresas fachada.

Por otra parte, integrantes de dos facciones de la Cooperativa Cruz Azul, una conformada por simpatizantes del director general Billy Álvarez, prófugo de la justicia, y otra, constituida por disidentes u opositores al directivo, se enfrentaron la noche del miércoles en las afueras de la planta de la fábri-ca de cemento ubicada en la localidad de Jasso, Hidalgo.

En la confrontación, cuyo saldo fue blanco, hubo explosiones de cohetones y disparos al aire. No se sabe con certeza cuál de los dos grupos realizó las detonaciones. También se arrojaron gases lacrimógenos.

El sector conocido como disidentes, encabezado por Víctor Velázquez y José Antonio Marín, quienes presiden los consejos de Administración y Vigilancia de la Cooperativa, así como por Wilfrido Arroyo, ex gerente de la planta, intenta-ron de forma infructuosa apoderarse de las instalaciones, lo que fue impedido por cooperativistas afines a Álvarez, tras lo cual se retiraron.

Después de un par de horas que duró el enfrentamiento, 40 elementos de la Policía Municipal de Tula y Seguridad Pública Estatal arribaron a las instalaciones de la cementera para evitar otro choque.

“En estos momentos en las instalaciones de la planta de Cruz Azul en Hidalgo un grupo de choque ajeno a la empresa y presumiblemente de sindicatos externos está buscando tomar la planta por asalto con lujo de violencia sin que las autoridades intervengan.

La comunidad de la Cooperativa llama a los medios y socios para ser testigos de una ilegalidad más al amparo de la impunidad en la que se mueven Marín y Velázquez, informó en la noche del miércoles la oficina de comunicación de la cementera.

Guardias en Lagunas

En tanto, socios y trabajadores de la cooperativa en Lagunas Oaxaca realizan guardias ante la amena-za de que las instalaciones sean tomadas por los disidentes. No vamos a caer en confrontación, la Cruz Azul merece paz, no vamos a permitir que se acerquen aquí, es nuestro territorio y lo defenderemos.

Los socios de la empresa ex-pusieron que viven momentos de tensión, por lo que se organizan para defender a la cementera. El cooperativista Manuel Sutro apuntó que son 10 mil 500 familias que dependen de la Cruz Azul, entre ellos jubilados que están enfermos, todos preocupados por la situación.

Interpondrán demanda

Mauricio Soto, abogado de los cooperativistas que respaldan a Guillermo Álvarez, señaló que interpondrán una demanda contra quien resulte responsable, luego de que un grupo de agentes privados intentaron tomar con armas y sin una orden oficial la planta de la cementera en Hidalgo.

Indicó que los disidentes quieren amedrentar a los cooperativistas, porque se ha convocado a una asamblea general, que es el máximo órgano, para el 26 de agosto con la intención de nombrar nuevos consejeros de Administración y Vigilancia y así serían nulificados.

Agregó que la planta de Hidalgo funciona con normalidad y los cooperativistas harán guardias para defenderse. Hasta el cierre de esta edición, el grupo encabezado por Marín y Velázquez no emitió una postura respecto de los incidentes.

“La mayoría de los socios no están de acuerdo con los actos que hicieron Marín y Velázquez al tomar las oficinas, pues han llegado al grado de no dejar entrar a los otros cooperativistas, el juez les concedió entrada para administrar, mas no para que se atrincheren en esas instalaciones.

La cementera Cruz Azul es una Cooperativa de 715 socios y cada uno tiene el mismo valor, la gente que tomó las oficinas en Periférico Sur representan a lo mucho 70 socios, es decir, son el 10 por ciento. Guillermo Álvarez es uno más, tampoco es el dueño de la cementera, y él tiene un proceso legal que atender, abundó Soto.

La Jornada