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José Amado Ruíz de Nervo (1870-1919) nació en Tepic, Nayarit, el 27 de agosto de 1870, en el seno de una familia española, que se estableció en San Blas, comunidad donde realizó sus estudios primarios, en una modesta escuela.

De acuerdo con datos biográficos disponibles, tras la muerte de su padre, el pequeño Amado de nueve años fue enviado por su madre a Michoacán, donde estudia en el Colegio de Padres Romanos, que gozaba de cierta fama.

Buscabiografías.com señala que su educación preparatoria continuó en el seminario de Zamora, Michoacán, y en los siguientes dos años se dedicó a estudiar la carrera de abogado, sin embargo, los problemas económicos que atravesaba su familia lo hicieron regresar a Tepic para ser el sustento de su hogar.

Encontró el sustento en el periodismo y probó suerte en Sinaloa, donde escribió sus primeros artículos en Correo de la Tarde. Más tarde, en 1894, decidió trasladarse a la Ciudad de México, donde continúo desempeñándose como periodista y logró abrirse camino.

En este periodo, Nervo conoció a Manuel Gutiérrez Nájera y con él fundó la revista Azul. Mientras que junto con Jesús E. Valenzuela, creó la Revista Moderna.

A los 30 años, en 1990, fue enviado como corresponsal del periódico El Imparcial a la Exposición Universal de París, donde residió durante dos años y entabló amistad y se relacionó con literatos y artistas modernistas como Rubén Darío, Catulle Mendès, Moréas, Valencia, Lugones y Óscar Wilde, entre otros.

De regreso a México ejerció como profesor en la Escuela Nacional Preparatoria y más tarde fue nombrado inspector de enseñanza de la literatura, según la biografía del poeta mexicano publicada en el sitio especializado biografiasyvidas.com.

En 1906 ingresó al Servicio Diplomático Mexicano, donde le confiaron distintas tareas en Argentina y Uruguay, y finalmente fue designado secretario segundo de la Legación de México en España.

Doce años más tarde, en 1918, fue nombrado ministro plenipotenciario en Argentina y Uruguay, último cargo que ocupó, pues un año más tarde, el 24 de mayo de 1919, murió en Montevideo, Uruguay.

Allí había conocido a Zorrilla San Martín, notable orador y ensayista, con el que trabó estrecha amistad y que, influyó decisivamente en el acercamiento a la Iglesia Católica que realizó el poeta en sus últimos momentos.

El Siglo de Torreón