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El expresidente boliviano Evo Morales perdió una batalla legal para presentarse como candidato a senador en las elecciones del 18 de octubre, después de que un Tribunal de Justicia de primera instancia inhabilitara el lunes su postulación por la región central de Cochabamba en medio de protestas en su contra.

La resolución puede ser revisada por el Tribunal Constitucional de Bolivia, la última instancia. Sin embargo, el exmandatario dijo que acatará la decisión, en su cuenta de Twitter.

“La historia demuestra que podrán inhabilitar a Evo pero no podrán proscribir al pueblo”, escribió. En un mensaje previo dijo que la decisión se tomo “bajo amenazas y presiones de procesos” al juez y considera que es “política e ilegal”.

Morales intentó habilitarse con un amparo constitucional después de que hace seis meses el Tribunal Supremo Electoral invalidara su candidatura argumentando que no cumple con el requisito de residir en la localidad a la que se postula desde al menos dos años antes. Sus abogados alegan que tuvo motivos de fuerza mayor de dejar el país pero que es su derecho participar en las elecciones.

En las puertas del tribunal un grupo de personas, entre ellos jóvenes, esperaron la decisión. Luego de conocerse la resolución marcharon por las céntricas calles de la ciudad con cánticos en contra de Morales.

Los expertos alertaron que Morales buscaba un “fuero parlamentario”, para evadir a la justicia en varias denuncias que tiene. Además mencionaron que de ser elegido podría volver a la presidencia.

A 41 días de las cruciales elecciones presidenciales, la carrera política se ha tornado disputada entre Luis Arce, exministro de Economía y candidato por el partido de Morales, el expresidente Carlos Mesa (2003-2005) y la mandataria interina Jeanine Áñez.

La red Unitel difundió el domingo una encuesta de la empresa Ciesmori en la que Arce recuperó terreno en la preferencia con un 26 por ciento, seguido de Mesa con 17.1 por ciento y Áñez 10.4 por ciento. El resto se reparte entre los otros cinco postulantes. La encuesta fue realizada vía telefónica a 2 mil 343 personas entre el 26 de agosto y el 3 de septiembre y tiene un margen de error dos puntos porcentuales.

El exmandatario, de 60 años, está exiliado en Argentina desde diciembre. Un mes antes estuvo en México tras una convulsión política y social que lo obligó a renunciar después de unas fallidas elecciones teñidas de denuncias de fraude que dejaron 36 personas fallecidas.

El Financiero