El secuestro legal de adolescentes como método correctivo

Existe una industria llena de polémica que secuestra bajo petición de los padres a jóvenes problemáticos para educarles.

Un joven al que llamaremos David compartió su experiencia traumática con la práctica de secuestro legal que ofrecen algunas empresas dentro y fuera de Estados Unidos; el pobre niño que entonces tenía 12 años de edad se despertó a la media noche para ver a dos hombres desconocidos al lado de su cama. Sin ofrecer explicaciones le dijeron que se vistiera y fuera con ellos, naturalmente se negó.

Pero los hombres lo arrastraron hacia una camioneta blanca y David inmediatamente pensó que estaba siendo víctima de secuestro por comprar y consumir drogas en su escuela, su primer pensamiento fue que se había metido con la gente equivocada por mantener su vicio y mal comportamiento.

David, quien ahora tiene 15 años, dice que temió por su vida, pero el secuestro no fue ilegal, fue arreglado por sus padres. Se trata de un servicio de transporte que se contrató para hacer que David corrigiera su actitud basándose en vivir una mala experiencia. Las empresas detrás de estas prácticas prometen erradicar problemas como la drogadicción, enfermedades metales y problemas de actitud en adolescentes rebeldes.

La terapia que supuestamente arreglará estos problemas consiste en prácticas abusivas que caen en el uso excesivo de la fuerza, amordazamiento, captura con esposas, cables o cualquier cosas que restrinja el movimiento de las víctimas y abuso psicológico. A lo que las empresas ofrecen se le conoce como “tough love” lo que podría traducirse como amor apache o amor rudo, término que da a entender que aceptar el uso de prácticas rudimentarias de este tipo es por el bien de los jóvenes y demuestra amor por encima del dolor que pudiera ocasionar.

Para lograrlo, los padres firman un documento legal en el que se transfieren los derechos paternales de forma temporal a la compañía de transporte o de residencia (tipo campamento) que realizará el secuestro legal, entre los permisos que se otorgan se encuentran la retención de la persona y la autoridad para decidir si algún menor requiere atención médica o no.

Desgraciadamente estas prácticas sólo dejan secuelas psicológicas graves, como ha descubierto la profesora de psiquiatría y pediatría de la Universidad de California, Nicole Bush. David, como muchos otros, terminan regresando a sus vicios con mayor fuerza después del acontecimiento y quedan con estrés postraumático.

La desesperación de los padres por por ayudar a sus hijos problemáticos es lo que alimenta a los servicios de transporte y los campamentos dedicados a esta clase de tortura que no resuelve ningún mal, mismos que muchas veces trabajan en convenio para sacar más dinero a los tutores desinformados y desesperados; llevando a cabo el secuestro en transportes especiales para después llevar a la víctima a un campamento de corrección de actitud, donde será sometida a procesos difíciles de soportar.

vice.com

 

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