El gran enigma de Stonehenge podría estar a punto de resolverse

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¿Y si el misterio de Stonehenge no fuera tal? La investigación más reciente sobre el famoso círculo de piedras megalíticas construido en el condado de Wiltshire, Inglaterra, alrededor del 2.500 a.C, sugiere que su origen podría estar en una desconocida cultura del noroeste de Francia con tecnología avanzada y mayores conocimientos de navegación de lo que se pudiera pensar.

Para exponer tal hipótesis, publicada en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, la investigadora Bettina Schulz Paulsson, de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, parte de la siguiente evidencia: Estos megalitos y otros creados a partir de grandes rocas –alrededor de 35.000 en toda Europa-, durante la Edad de Piedra y de Cobre, se concentran en áreas costeras a lo largo del Atlántico y el Mediterráneo y comparten rasgos arquitectónicos similares e incluso a veces idénticos.

Durante finales del siglo XIX y principios del XX, los arqueólogos creyeron que su construcción se originó en un solo punto de Oriente Próximo para luego difundirlos hacia el oeste a través de sacerdotes o exploradores. Más tarde, la datación por radiocarbono condujo al argumento actualmente dominante de que estas estructuras surgieron de manera independiente en múltiples ocasiones en diferentes zonas de Europa.

El radiocarbono ha sido clave

En su nuevo trabajo, Schulz Paulsson ha revisado datos en 11 idiomas diferentes y los análisis de radiocarbono realizados en numerosas áreas con megalitos con el fin de comprender mejor su presencia en todo el continente. Descubrió los primeros antecedentes en el noroeste de Francia. Concretamente, en un conjunto ubicado en la Cuenca de París que data del 5061 al 4858 a.C. Estas tumbas megalíticas antiguas eran estructuras de losas construidas sobre el suelo y cubiertas por enormes montículos de tierra o piedra. A partir de entonces, miles de megalitos empezaron a levantarse en Francia, las Islas Británicas y la Península Ibérica a finales de los años 3000 a.C y en Escandinavia algo más tarde.

Es verdad que Stonehenge se encuentra a unos 60 kilómetros de la costa, pero a Schulz Paulsson no le cabe duda de que se construyó cerca del final de la era megalítica, en plena época de expansión de megalitos. Además, esta sociedad que menciona la autora era capaz de superar fácilmente largas distancias. En el caso de Stonehenge, hasta 250 kilómetros. Supone que la tecnología marítima y la navegación durante la era megalítica estaba más avanzada de lo que se pensaba. La investigación futura examinará el ADN y los isótopos de estroncio de los huesos humanos de estos sitios para aprender más sobre quién pudo construir estos megalitos, según dijo Schulz Paulsson.

Revista Quo