juicio

Donald Trump está a punto de convertirse en el cuarto presidente de la historia de Estados Unidos que afrontará un juicio político para un proceso de destitución (impeachment), tras desvelar ayer los congresistas demócratas los cargos de los que se le acusa: abuso de poder (por anteponer sus preocupaciones políticas al interés nacional) y obstrucción al Congreso.

En concreto, los demócratas acusan a Trump de usar el cargo para obligar a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelensky, a que investigara los negocios en ese país de un hijo del exvicepresidente Joe Biden, y perjudicar así a su rival potencialmente más peligroso en las urnas. Asimismo, se le acusa de intimidar a los funcionarios para que no testifiquen ante los dos comités que investigaron al Presidente.

El anuncio formal de los dos cargos fue realizado por el presidente del Comité Judicial, Jerry Nadler: “Debemos ser claros. Nadie, ni siquiera el Presidente, está por encima de la ley”, subrayó. Por su parte, el presidente del Comité de Inteligencia, Adam Schiff, a quien la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, le encargó que liderara la investigación, concluyó que: “los hechos son incontestables” y era “una cuestión de deber” abrir un proceso de destitución contra Trump.

Se da por seguro que los dos cargos serán aprobados gracias a la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes (238 legisladores frente a 198 de los republicanos), lo que obligará al Senado a abrir un juicio político.

En consecuencia, el republicano Trump pasa a la lista negra en la que sólo hay tres antecesores: Andrew Johnson, en 1868; y ­Bill Clinton, en 1998, ambos demócratas y ambos absueltos por el Senado; y el republicano Richard Nixon, quien renunció al cargo en 1974, antes de que iniciara formalmente el juicio político.

¿Qué sigue? Se espera que el Comité Judicial de la Cámara baja vote esta misma semana los cargos políticos contra Trump, que luego deberá ser votado por el Pleno de la Cámara en una sesión de la que todavía no se ha fijado una fecha, aunque se espera que sea antes de fin año.

A continuación, el proceso pasaría al Senado, donde tendría lugar formalmente el juicio político. Allí, lo más probable es que fracase, ya que los republicanos tienen una mayoría de 53 a 47 y, además, la destitución requiere el respaldo de dos tercios de la cámara.

“NO PUEDEN GANARLE EN LAS URNAS”. Aunque se espera que la destitución sea frenada gracias a la mayoría republicana en la Cámara alta, el mero hecho de que el Presidente sea llevado a juicio político agravará la división y la polarización de la sociedad estadunidense en torno a su polémico mandatario, a menos de un año para las elecciones de las que Trump espera ser reelegido.

Por tal motivo, la respuesta de la Casa Blanca no se hizo esperar con un contundente contraataque: “Los demócratas han querido durante un largo tiempo darle la vuelta a los votos de 63 millones de estadunidenses. Han determinado que deben imputar al presidente Trump porque no pueden ganarle legítimamente en las urnas”, afirmó la portavoz presidencial, Stephanie Grishman.

La Crónica

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