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Mientras las sanciones estadounidenses ahuyentan a las navieras más grandes del mundo de la industria petrolera venezolana, nuevos intermediarios están dispuestos a asumir los crecientes riesgos y ayudar al líder de Venezuela Nicolás Maduro a seguir a flote, según un nuevo reporte.

En el primer año desde que el Gobierno de Donald Trump impuso asfixiantes sanciones económicas sobre la industria petrolera venezolana, las escalas portuarias en Venezuela cayeron 46 por ciento, según el reporte de C4ADS e IBI Consultants, dos centros de estudios con sede en Washington dedicados a cuestiones de seguridad nacional.

Pero si bien la actividad general de petroleros ha bajado, operadores menos escrupulosos llenan el hueco.

Analizando datos de los sistemas de rastreo obligatorios en los petroleros, C4ADS identificó 214 buques que visitaron Venezuela en el año pasado desde que se impusieron las sanciones, pero no en los 12 meses anteriores. En total, esos barcos suponían el 33 por ciento de todo el tráfico marítimo desde que Estados Unidos prohibió a los estadounidenses hacer negocios con el sector petrolero venezolano el 28 de enero de 2019. Casi la mitad de esos barcos visitaba Venezuela por primera vez.

Dentro de sus esfuerzos por privar a Maduro del acceso fácil a efectivo a través de las enormes reservas de petróleo de Venezuela, el Gobierno de Donald Trump ha sancionado a más de 50 buques por incumplir las represalias. También ha publicado nuevos lineamientos instando a la industria marítia a reforzar su vigilancia ante actividades en alta mar para incumplir sanciones.

Algunos capitanes y sus empleadores respondieron apagando sus transpondedores y navegando de forma clandestina durante semanas para ocultar los petroleros cargados de crudo. A menudo, esos barcos descargaban en alta mar en peligrosas operaciones para transferir el crudo de un barco a otro, lo que complica que las autoridades localicen su destino final.

Mientras tanto, la escasez de combustible en Venezuela ha hecho que el país recurra a Irán, que en mayo envió cinco petroleros de gasolina al país suramericano.

Aunque las sanciones estadounidenses “lograron reducir el volumen agregado de las escalas portuarias registradas en Venezuela, la persistente actividad de trayectos clandestinos, la importancia continuada de rutas concretas y la entrada de nuevos actores mostró los límites de aplicación” de las medidas, según el reporte.

China, India y Cuba ocuparon el lugar de Estados Unidos como destinos principales para el crudo pesado venezolano, suponiendo un total del 37 por ciento de los viajes desde Venezuela en el año desde que se impusieron las sanciones. Aun así, el tráfico a esos tres países cayó en torno a un 20 por ciento en ese periodo. En total, nueve países, como Baréin, Sudáfrica y Portugal, aparecieron como nuevos destinos que no se habían registrado el año anterior.

El reporte se basaba en los datos de navegación por satélite de la compañía israelí de estadísticas marítimas Windward y datos corporativos proporcionados por IHS Markit. Recoge los efectos de sanciones sobre el tráfico marítimo de mercancías a partir del 28 de enero de 2019 -cuando Estados Unidos impuso sanciones en apoyo de la campaña del líder opositor Juan Guaidó para derrocar a Maduro- y no incluye los efectos derivados de la pandemia del COVID-19.

Los 103 petroleros que visitaron Venezuela por primera vez parecían ser propiedad de apenas 41 compañías, según el reporte. Tres firmas con las flotas más grandes pertenecen a TMS Tankers Limited, Eastern Mediterranean Maritime Limited y Delta Tankers Limited, según C4ADS e IBI. Las tres compañías, con sede en Grecia y que no han sido sancionadas, no respondieron a una solicitud de AP pidiendo comentarios.

El Financiero

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