Muere Adolfo de la Huerta, revolucionario y expresidente de México

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Adolfo de la Huerta Marcor nació en Hermosillo, Sonora, el 26 de mayo de 1881. Realizó sus estudios en el  Colegio Sonora, de Hermosillo, y posteriormente ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria en México, además de tomar clases de contabilidad, música y canto. Trabajó como profesor de canto, contador del Banco Nacional de México y gerente de la tenería “San Germán”.

En 1909 fue representante del Club Anti-reeleccionista en Guaymas y se dedicó a la propaganda en el campo y en el periodismo. A triunfo de Madero fue diputado a la Legislatura local y participó en los tratados de paz con los indios yaquis. Gran acompañante de Madero hasta su asesinato, viajó a Hermosillo y lo comisionó a la Legislatura local como delegado a la Convención de Monclova, que trataba de unir a los revolucionarios de Coahuila, Sonora y Chihuahua bajo el Plan de Guadalupe. Luchó en Sonora contra las fuerzas de la dictadura con acciones cívico-militares y de propaganda. En mayo de 1913 volvió a ser diputado local y en octubre siguiente Carranza lo nombró oficial mayor de la Secretaría de Gobernación, hasta 1915.
 
En abril de 1916 fue gobernador provisional de Sonora. DuranteMuere Adolfo de la Huerta, revolucionario y expresidente de México la promulgación  de la Constitución de 1917, convocó a elecciones y entregó el poder el 30 de junio de 1917.
 
En julio de 1917 fue nuevamente oficial mayor de la Secretaría de Gobernación. En 1918, senador y cónsul general de México en Nueva York. El 1 de abril de 1919 volvió a ser gobernador de Sonora, ahora con carácter de constitucional.
 
El 13 de abril de 1920 declaró que Sonora reasumía su soberanía y el día 23 proclamó El Plan de Agua Prieta, con Obregón y Calles, en contra de Carranza. Al triunfo de la rebelión, el 24 de mayo fue nombrado presidente interino para el periodo del 1 de junio al 30 de noviembre de 1920.

Al asumir la presidencia, De la Huerta enfrentó una situación internacional poco favorable: la Primera Guerra Mundial había terminado y los precios de las materias primas habían bajado, en tanto que los gobiernos de las empresas extranjeras afectadas por la guerra revolucionaria y temerosas de la aplicación de las nuevas leyes presionaban sobre México para proteger y extender sus intereses; el pago de la deuda externa seguía suspendido y la renegociación estaba pendiente. En Estados Unidos, un nuevo presidente, Harding, endurecía sus posiciones respecto a México y su Revolución. De la Huerta tenía que enfrentar la problemática sin agravar la situación interna y bajo la amenaza de nuevas intervenciones extranjeras.

Como presidente, emprendió la pacificación con magnanimidad para unificar a los revolucionarios alrededor del grupo sonorense. Puso en libertad a los generales leales a Carranza, para que los más importantes partieran al exilio. Incorporó a los zapatistas al Ejército Nacional como División del Sur y ascendió a divisionario a Genovevo de la O, a quien nombró comandante militar de Morelos. Aprobó el fusilamiento de Guajardo y perdonó, pero desterró a Pablo González, ambos autores del asesinato de Zapata. Finalmente, tras largas negociaciones, logró que los generales Eugenio Martínez y Francisco Villa firmaran el 28 de julio los Convenios de Sabinas, por los que Villa se retiró a la vida privada, a pesar de la oposición de Obregón, que temía la reacción norteamericana, y de Calles, que recelaba que ese retiro fuera real. A los contrarrevolucionarios como Félix Díaz los mandó al exilio. Asimismo, logró el licenciamiento de 30 mil efectivos del ejército mediante el establecimiento de colonias militares.
 
Desconoció a los gobernadores carrancistas electos y cesó a los que ya ocupaban el puesto, y con un manejo austero y escrupuloso del presupuesto destinado a la pacificación y a cumplir los compromisos contraídos, logró reorganizar la hacienda pública y un modesto superávit, que desde el gobierno de Díaz no había existido.

Trata de someter a la legislación federal a las compañías petroleras norteamericanas que son apoyadas por el presidente Wilson y por decreto del 10 de julio de 1920 fija las condiciones y los requisitos para otorgar concesiones de explotación petrolera. Para negociar con el gobierno norteamericano estos asuntos y obtener el reconocimiento de su gobierno, envía agentes confidenciales a Washington sin obtener éxito.

De la Huerta, a pesar de que no es partidario de destruir los latifundios, reparte 165 mil 974 hectáreas a 128 pueblos y restituyó 44 mil 582.19 hectáreas a sus dueños originales para apaciguar a huicholes, coras, yaquis y mayos. También devolvió a los gobernadores la capacidad para dividir latifundios, crear la pequeña propiedad y establecer nuevos centros de población. Expidió la Ley de Tierras Ociosas para poner a trabajar toda tierra cultivable. Alentó la organización de los campesinos en el Partido Nacional Agrario del zapatista Soto y Gama y, por otra parte, fue el primer presidente que reconoció y estimuló el movimiento obrero en apoyo del gobierno, e inclusive nombró a dirigentes sindicales, como Morones, Gasca y Yúdico en varios puestos de la administración pública. Negoció 195 movimientos de huelga y fundó el Departamento de Trabajo y Previsión Social y reformó la Junta de Conciliación y Arbitraje, de modo que al término de su gobierno no existían huelgas.

Convocó a elecciones para el 5 de septiembre y el 1 de diciembre de 1920 entregó la Presidencia a Obregón y asumió la Secretaría de Hacienda de su gabinete. Por su labor, muchos le llaman “El Presidente de las Manos Limpias, Limpias de Sangre y Limpias de Oro”.

Como secretario de Hacienda reanudó los servicios de la deuda pública exterior, y el 16 de junio de 1922 concertó los tratados De la Huerta-La Montt, por los que México acepta pagar íntegramente el capital e intereses de la deuda con EUA a partir de la suspensión, la mitad de la cual corresponde a los ferrocarriles; así, consolidó y redujo las responsabilidades financieras contraídas por las administraciones anteriores. También reorganizó las finanzas nacionales e hizo los preparativos para la fundación de un banco central.
 
Francisco Villa, quien era partidario de la candidatura de Huerta, fue asesinado en abril de 1923. El 25 de septiembre siguiente, De la Huerta renunció para buscar la Presidencia y rompió con Obregón por su apoyo a Calles, quien lanzó su candidatura pese a su impedimento constitucional por ser funcionario público en ese momento.
 
De la Huerta aceptó la candidatura del Partido Nacional Cooperativista, pero en realidad representó el antiobregonismo, por lo que fue capaz de aglutinar rápidamente una heterogénea masa de seguidores que incluía lo mismo porfiristas que izquierdistas. Durante su campaña fue acusado por Obregón de peculado y de ser el responsable de las negociaciones desventajosas con Estados Unidos; el 7 de diciembre del mismo año proclamó una nueva rebelión armada contra Obregón y Calles, apoyado por 36 generales, entre ellos Salvador Alvarado, Cándido Aguilar, Antonio I. Villarreal, Manuel M. Diéguez y Manuel García Vigil, a los que se sumaron otros militares de alta graduación, dos tercios del ejército nacional, la Marina del Golfo al mando de los almirantes Hiram Toledo y Alfonso Calcáneo Díaz, así como algunos latifundistas y caciques de varios estados que vieron la oportunidad de luchar contra el agrarismo.

El movimiento rebelde llegó a agrupar a poco más de 56 mil efectivos, entre ellos 102 generales, 573 jefes, dos mil 417 oficiales y 23 mil 224 individuos de tropa, en tanto que 44 mil 518 miembros del ejército permanecieron leales al gobierno. Los focos levantados se ubicaban principalmente en Jalisco, Michoacán, Colima, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Tamaulipas y Nuevo León. También había levantamientos más pequeños en San Luis Potosí, Hidalgo, Durango, Zacatecas y Chihuahua.

En su proclama, De la Huerta desconoció al general Obregón como Presidente de la República, así como a los miembros de los Poderes Legislativo y Judicial; denunció violaciones a la Constitución cometidas por Obregón y la intención de imponer a Calles mediante el fraude electoral con la idea de asegurar para sí mismo una reelección posterior. Los rebeldes llegaron a dominar la zona petrolera del Golfo y dispusieron de casi toda la flota anclada en los puertos del mismo. Por eso los Estados Unidos ayudaron a Obregón impidiendo el tránsito de barcos que pudieran realizar el suministro de armas, cartuchos y abastecimientos a los levantados y asegurando el comercio petrolero. EI despliegue naMuere Adolfo de la Huerta, revolucionario y expresidente de Méxicoval norteamericano en aguas mexicanas hizo perder a los delahuertistas la ventaja inicial que tenían en el mar.

Así, De la Huerta quedó confinado a una franja en la costa del Golfo y a algunas zonas aisladas del resto del país. Presionado por el asedio naval de Estados Unidos y el avance del ejército federal, no tuvo otra opción que retirarse al sureste y declarar al puerto de Frontera, Tabasco, como “La Capital Delahuertista de México”, el 20 de febrero de 1924.
 
Derrotado en junio de 1924, tras sangrientos combates en Oaxaca, Veracruz y Jalisco, y de múltiples asesinatos como el de Felipe Carrillo Puerto, De la Huerta se exilió en Los Ángeles, California, donde abrió una academia de canto.
 
Por su parte, Obregón logró eliminar a todos los militares de alta graduación que podían disputarle el poder legítimamente, como los generales Alvarado y Diéguez, por lo que con la muerte o expatriación de los militares más distinguidos, al asumir el mando sus subalternos, el ejército nacional quedó por completo leal a Obregón o a quien él le señalara.
 
Adolfo de la Huerta regresó al país en 1936, muerto Obregón y socavado el poder de Calles. Fue visitador general de consulados y director general de pensiones civiles. El 9 de julio de 1955 murió en la Ciudad de México.

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