Nace don Miguel Hidalgo y Costilla, el Padre de la Patria

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Filósofo, teólogo y militar novohispano y precursor del trabajo social, Miguel Hidalgo y Costilla, quien nació el 8 de mayo de 1753, es recordado sobre todo por ser el iniciador de movimiento independentista en México, que le valió el sobrenombre del “Padre de la Patria”.

Hijo de don Cristóbal Hidalgo y Costilla y de doña Ana María Gallaga Mandarte, Miguel Hidalgo tuvo una infancia tranquila y alegre; cuando creció se marchó junto con sus hermanos a Valladolid (hoy Morelia), para estudiar una carrera eclesiástica e ingresó al Colegio de San Nicolás.

Aprendió francés, lo que le permitió ampliar su conocimiento, a través de la lectura, hacia una visión europea, pronto logró sobresalir, dio algunas cátedras, para posteriormente llegar al puesto de Rector del Colegio.

Una vez ordenado sacerdote ocupó varios puestos, como el de Colima y San Felipe, hasta que a la muerte de su hermano Joaquín ocupó su lugar como Cura de Dolores, en 1802.

Siempre le gustó ayudar a los feligreses, instaló varios talleres de artesanías e industria (alfarería, curtiduría, carpintería, herrería, etc.) por lo que se le considera precursor del trabajo social.

En 1808 conoció a Ignacio Allende y participó en las juntas con los descontentos con la situación de la Nueva España, y convenció a los feligreses de unirse a una lucha por la independencia del país, las conspiraciones tuvieron que ser adelantadas, ya que una de las juntas fue descubierta.

El 16 de septiembre de 1810, dio el “Grito” con el que instó a los parroquianos a rebelarse contra la autoridad del Virreinato de Nueva España. Ese día comenzó la lucha por la Independencia, a la cual se lanzó con un estandarte de la virgen de Guadalupe, que tomó del templo de Atotonilco.

El 28 de septiembre entró a Guanajuato exigiendo la rendición de los realistas que se habían parapetado con víveres y armamento en la Alhóndiga de Granaditas. Los rebeldes lograron tomarla y asesinaron a sus defensores.

Estableció una Casa de Moneda y mandó fundir los cañones antes de marcharse a Valladolid con 15 mil hombres, ahí decretó la abolición de la esclavitud e invitó a los curas de las poblaciones cercanas a unirse a la causa.

Miguel Hidalgo resolvió tomar por sorpresa la Ciudad de México con la ayuda de Ignacio Allende. La primera derrota tuvo lugar en el Monte de las Cruces.

Luego decidió ir a Guadalajara, en poder del insurgente José Antonio Torres. En Celaya fusiló a varios delatores y continuó a Nueva Galicia (Jalisco).

Al abandonar Guanajuato, los realistas pasaron por las armas a los que habían apoyado la rebelión. En represalia, Miguel Hidalgo ejecutó a todos los prisioneros de guerra españoles. En diciembre de 1810 fue declarado hereje, apóstata y cismático.

Ante la posible ofensiva de los realistas, Hidalgo dejó Guadalajara y opuso resistencia en Puente de Calderón, donde ocurrió su segunda gran derrota.

Hidalgo se dirigió entonces a Aguascalientes para establecer ahí su gobierno en enero de 1811. Entonces fue relevado del mando militar por los caudillos principales pero conservó el liderazgo político.

Las fuentes refieren que luego marchó a Zacatecas y a Saltillo para facilitar la adquisición de armas procedentes de Estados Unidos.

Sin embargo, el coronel realista Ignacio Elizondo fingió unirse al movimiento, lo traicionó y lo hizo prisionero, al igual que Allende y Aldama, en Acatita de Baján, cerca de Monclova, Coahuila.

Miguel Hidalgo fue fusilado en la ciudad de Chihuahua el 30 de julio de 1811. Su cabeza, dentro de una jaula de hierro, quedó expuesta en la Alhóndiga de Granaditas hasta 1821.

Hasta el final, Hidalgo defendió la Independencia y “el derecho que todo ciudadano tiene cuando cree que la patria está en riesgo de perderse”.

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