Primera evidencia de dos especies de primates diferentes apareándose

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Un estudio realizado por expertos de la Florida Atlantic University, liderado por Kate Detwiler, es el primero en documentar que dos especies genéticamente distintas de monos guenon, que habitan en el Parque Nacional de Gombe en Tanzania, África, se han apareado con éxito y han producido descendientes híbridos durante cientos o incluso miles de años.

Se trata del cercopiteco de cola roja (Cercopithecus ascanius)  y el cercopiteco de diadema o mono azul (Cercopithecus mitis).

Los estudios previos sugerían que las características físicas de ambos primates, colores deslumbrantes y rasgos faciales muy distintos, como barbas tupidas y enormes manchas nasales, son una función para evitar que posibles apareamientos. La idea era que sus elecciones de pareja y las señales que utilizan para seleccionar un compañero son específicas de cada especie y que comparten rasgos comunes vinculados a su especie.

En resumen, si sus caras no coinciden, no deberían estar apareándose… Pero lo hacen según la evidencia publicada en el International Journal of Primatology.

El equipo de Detwiler analizó los patrones de transferencia genética  entre ambas especies y descubrió que alrededor del 15%  de los monos que habitan el parque nacional  son híbridos. También hallaron que todos los monos (híbridos, colas rojas y azules) tienen ADN mitocondrial de cola roja.

“Pese a la promiscuidad entre ambas especies y entre la descendencia – explica Detwiler –, no estamos viendo ninguna consecuencia negativa. Si las diferencias en sus rasgos faciales son tan importantes y señalan que no deberían aparearse, entonces ¿por qué seguimos encontrando crías híbridos?”.

Detwiler especula que los monos de cola roja llegaron primero al Parque Nacional de Gombe y prosperaron en el medio ambiente. Los monos machos azules que se encontraban fuera del parque tuvieron que encontrar nuevos hogares tras ser expulsados de sus grupos, lo que sucede cuando alcanzan la madurez sexual, y encontraron a las hembras de cola roja. Aparentemente, algunas de estas se sintieron atraídas por los machos azules y las hormonas y el instinto hicieron el resto.

“Esta investigación – concluye Detwiler –  es muy oportuna porque la hibridación a menudo se produce en respuesta a cambios ambientales, como con el cambio climático y los paisajes modificados: es la forma de responder que tiene la naturaleza”.

Revista Quo

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