Sin sorpresas transcurre tercer debate entre candidatos al Gobierno de la CDMX

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De nueva cuenta, en el tercer y último debate entre los siete candidatos al gobierno de la Ciudad de México se impusieron los cruces de acusaciones y señalamientos, dejando en segundo término las propuestas.

Las punteras en las encuestas, Claudia Sheinbaum y Alejandra Barrales, de las coaliciones Juntos Haremos Historia y Por la Ciudad de México al Frente, respectivamente, mostraron el mayor encono, principalmente en temas de corrupción, aunque en un hecho inédito en el proceso electoral capitalino, hasta la candidata sin partido, Lorena Osornio, se sumó al embate.

Pese a los constantes llamados de los moderadores para que los aspirantes se ciñeran al formato que privilegió las propuestas en materia de Gobierno y Transparencia y Acceso a la Información Pública, los candidatos no dejaron pasar oportunidad para hacerse acusaciones.

Incluso la aspirante de Nueva Alianza, Purificación Carpinteyro, rompiendo el protocolo del tiempo asignado, no dejó de cuestionar con histrionismo a Sheinbaum sobre sus conocimientos en materia digital aun cuando los moderadores llamaron a la cordura y respeto al formato establecido.

El tema de corrupción abrió la arena entre los aspirantes. Fue la candidata de Juntos Haremos Historia quien fue puntualizando presuntos actos de corrupción “del gobierno actual representado por Alejandra Barrales”: sobreprecios en compra de luminarias, camiones de basura, chalecos para uso posterior al sismo, desvío del Fondo de Reconstrucción supuestamente destinado para la candidata del Frente.

En su defensa la perredista expuso que “todos los que ahora están en Morena fueron los que vinieron a decirnos hace seis años que el gobierno que hoy están criticando iba a ser el mejor”.

“Lo que ustedes tienen contra el gobierno de (Miguel Ángel) Mancera es coraje y venganza porque no aceptó tapar las corruptelas de la Línea 12 y no estuvo dispuesto a mantenerlos”.

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Mikel Arriola se sumó a los ataques contra la de Morena, acusando a Alfonso Suárez del Real, coordinador de su campaña, de haber sido denunciado por una víctima de trata de personas.

“Que se investigue lo que se tenga que investigar, pero la verdad es que me parece muy extraño viniendo del PRI estas acusaciones, pero que se investigue lo que se tenga que investigar”, dijo Sheinbaum.

Más adelante la candidata de Juntos Haremos Historia arremetió contra Barrales al asegurar que el Gobierno de la Ciudad utiliza los recursos públicos para la compra del voto a favor de la frentista, además de las amenazas a personal de la actual administración “para votar a favor de una candidata”.

“Lo que estás haciendo es justificar tu derrota porque no vas a poder justificarle a tu jefe que aún viniendo a sacarte a pasear dos veces a la semana, tomándote de la mano, no vas a tener manera de explicarle que perdiste la ciudad, no estés nerviosa, no pasa nada”, contrapunteó Barrales.

En su defensa Sheinbaum aseguró que esta elección está por definirse entre la corrupción y la honestidad, “ustedes saben, estamos 30 puntos arriba en las encuestas, no es un problema de nerviosismo, es un problema de principios”.

La cúspide de las acusaciones de las punteras ocurrió cuando en el desarrollo de la viabilidad de sus “propuestas” la de Morena enfatizó contra Barrales que “donde has estado es el sello de la corrupción”, y aseguró que el servicio público “no es para tener departamentos en Miami, casas en Las Lomas, departamentos en Acapulco”.

En su defensa, retó a la morenista a que, de comprobar algún acto de corrupción en su trayectoria política, está dispuesta a renunciar a la candidatura.

El Economista

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